La Prueba cap 2 por Elena Siles

Capítulo anterior: https://elenasilesbernal.wordpress.com/2016/01/16/la-prueba-cap-1-por-elena-siles

Capítulo 2

Todo se había terminado tan pronto, los años habían pasado como si fueran segundos y todos te dejaban atrás algún día. Lo que le quedó a Isabelle fue una gran fortuna en el testamento de su marido. Veinte años casada con Christopher, lo había visto envejecer con los años y sin embargo seguía siendo un misterio para ella. Isabelle tenía el pelo rubio, corto y lacio, y los ojos verdes. A pesar de su edad, físicamente estaba muy bien; delgada y las mismas curvas de antaño.  Isabelle era sin duda una mujer muy atractiva.

 

Isabelle estaba sentada frente a la mesa del despacho de su difunto marido, comenzó a pensar en esos pequeños detalles que tuvo con ella y sobre todo en sus cuentas bancarias, había gastado muchísimo dinero en misteriosos negocios. Dio un largo suspiro y pensó en la única persona que podía darle algunas respuestas sobre la vida oculta de Christopher, su amigo Jack.

 

Jack Remis, un hijo de papá, que había conseguido todo lo que deseaba gracias al testamento de su difunto padre. Jack perdía el dinero en tan solo dos cosas: las apuestas y las mujeres. Jack tenía un cuerpo musculoso gracias a años de jugar al fútbol americano, algo que le hubiera gustado seguir practicando si no fuera por su lesión y por tener que hacerse cargo de la empresa de su padre. Jack escuchaba el partido de fútbol americano mientras levantaba unas pesas, con el corazón en un puño por ganar o perder unos millones de dólares. Cuando escuchó como marcaba su equipo, Jack, dejó sus pesas y con una sonrisa entre sus labios se limpió el sudor, más dinero para su cartera. Se abrió la puerta del gimnasio apareciendo su mayordomo.

 

— Señor, le reclama la señorita Isabelle en su despacho….

 

Jack cogió la toalla y se limpió el sudor, salió del gimnasio dirigiéndose a su despacho para ver a su vieja amiga. Al volver a verla su comportamiento fue bastante frío, ni siquiera un apretón de manos, ni un beso.

 

Jack cogió un vaso le añadió un poco de hielo y lo llenó con whisky, después miró a Isabelle—¿Quieres una copa?

Isabelle negó con la cabeza, tragó saliva y buscó las palabras adecuadas para preguntarle aquello a aquel hombre —¿Qué tipo de juegos hacías con Christopher?,¿De qué iban esas malditas apuestas?.

— Cariño son cosas de caballeros y prometí a tu marido que jamás te contaría nada— respondió Jack con evasivas.

Isabelle golpeó la mesa y le miró a los ojos—Hazlo por mí, hazlo si alguna vez sentiste algo por mi……estabas apostando con mi marido cuando tú y yo nos acostábamos juntos……… Ahora quiero saber lo que pasaba.

Jack miró su vaso y comenzó a menearlo para escuchar el sonido del hielo — A tu marido le gustaba hacer apuestas algo extrañas, nos reuníamos junto con otros millonarios y apostábamos con cosas que no tendrían que salir de esta habitación… A Christopher le encantaba jugar, e incluso llevaba una temporada ganando.

Isabelle se llevó la mano a la cara tras escuchar aquello, era tan prepotente que unos millonarios jugaran con el destino de tanta gente—Sabes una cosa no quiero saber nada más del pasado de mi marido y no quiero verte más.

Isabelle se dirigió hacia la puerta para marcharse, pero Jack la interrumpió— Mi dulce Isabelle, tienes dinero, más dinero que muchos de mis socios. Te propongo la oportunidad de ser un dios y ver como se matan unos a otros. Te propongo que te unas a este nuevo juego, ¿qué opinas Isabelle?.

Isabelle bajó su mano y se dio la vuelta ofreciéndole una sonrisa falsa a su amigo—Sírveme una copa Jack y explícame lo de esas apuestas.

 

Ese era el mundo que siempre había soñado Diane, recordaba cuando visitó ese gran periódico y se quedó fascinada por él, quería escribir noticias y algún día ser reconocida como una gran periodista. Pero todo aquello se quedó atrás y aquella joven soñadora no era tomada en serio en aquel periódico donde hacía años que trabajaba. Daba largos suspiros cuando tenía que rellenar una hoja con la basura rosa, ella quería ser periodista política. Diane estaba en ese peligroso trance de los treinta, sus bonitos ojos marrones eran un reflejo de lo absorbente que era la vida del periodismo, dejándole algunas ojeras. Ni siquiera llevaba el pelo largo por lo aburrido que le parecía dedicarle tanto tiempo a cepillar su pelo; tiempo que podía usar para escribir sin cesar. Como cada día, Diane escribía las últimas noticias sobre los famosos, le parecía tan aburrido, que a veces que le costaba encontrar algo de ganas de escribir. Levantó su cabecita del ordenador y vio a Alex Banner, el periodista estrella del periódico, la persona que odiaba más que a nadie.

Él tuvo la suerte que ella desperdició y consiguió una estúpida noticia que ella podía haber sacado como primicia, pero para ella el precio fue más elevado.

 

Diane se levantó de su silla y fue a llenarse una taza de café, se acercó a Alex y le sonrió—Alex déjame ayudarte a escribir sobre las próximas elecciones, sé que lees mi blog y sabrás que puedo tirar de la manta y soltar algún escandalo….

Alex sonrió y miró a los ojos a Diane—Claro que leo tu blog, pero sabrás que tus noticias no se pueden tomar en serio, no hay nadie que se crea esas chorradas…recuerdas que dejaste escapar tu gran oportunidad sobre el candidato Daniels.

Miró su café y dio un largo suspiro, podía haber escrito la gran noticia del año, pero ese maldito Tom Daniels, el candidato favorito en las encuestas, le pidió un pequeño favor. Ella podía haber escrito antes que nadie la gran noticia, pero tenía que ponerse de rodillas ante él y bajarle la cremallera. Tenía muchos ideales y aquello le parecía tan vejatorio. Dejó su café y prefirió seguir escribiendo sus noticias estúpidas y sin fundamento.

Aquella noche cuando volvía en metro, estaba pensando en ponerse a escribir en su blog las noticias que había investigado los últimos meses. Podría ser que fuera una periodista fracasada, pero quería ser una estrella de internet.

Al llegar su apartamento estaba desordenado lleno de toda clase de ficheros y cintas de video, sabía que ahí estaba la gran noticia. Diane encendió su ordenador, se puso sus gafas y se puso a leer sus papeles. Subrayaba las cosas más importantes y sonreía cuando aparecía un dato interesante. Escuchó el timbre de su puerta. Ella se quedó en silencio ya que no tenía ninguna clase de vida social y menos, visitas a esas horas de la noche. Cogió el bate de béisbol que guardaba bajo la cama y se dirigió a la puerta, lo cogió con fuerza y con mucho miedo. Abrió la puerta y encontró un fichero en la puerta, al cogerlo leyó “La Prueba”, dentro se escondía un CD para el ordenador. Sus ojos se abrieron como platos al ver lo que ponía, se encontraba con una noticia que haría que saltaran muchas chispas. Algo que la sacaría de la basura que llamaba vida.

Siguiente capitulo: https://elenasilesbernal.wordpress.com/2016/02/16/la-prueba-cap-3-por-elena-siles

Autor: elenasiles

En 2014 publiqué mi primer libro impreso "La Prueba". En 2019 publiqué La Guerrera Drager , en 2020 Piratas de Sagara y en 2021 Los Guardianes de Almas. Fui directora de YouAreWriter desde 2013 a 2019. He participado como autora en Renacer, Antología Benéfica (2020), en Invencibles, Una antología benéfica (2021) y en Antología Recuerdos de Tinta (2021). Además he coordinado, editado y publicado Antología Show Your Rare (2020) , Antología Sueños de Aire (2020) y Antología Criaturas de la Noche (2021) Mi email es: youarewriter.wordpress@hotmail.com Mi blog: www.elenasaavedrasiles.wordpress.com

6 opiniones en “La Prueba cap 2 por Elena Siles”

  1. Como hice en el capítulo anterior, te comento por aquí tras hacerlo en YAW, aunque no tengo mucho más que decir. Solamente, en la primera parte, la de Isabelle, decirte que tengas cuidado con la colocación de los diálogos. Siempre en párrafos aparte, no en el mismo párrafo en el que se cuenta la acción, a menos que sea una intervención del narrador entre guiones. Sin embargo esto sea culpa del editor de wrdpress, pero te lo digo para que lo repases.
    Un abrazo, Elena.

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