Inmoral cap 9 por Elena Siles

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Capítulo 9

El baile de primavera era alegre, normalmente la muerte de un comandante tan importante hubiera supuesto incluso que no se celebrara el baile de primavera, pero debido a que era Inmoral su muerte no era mucho más importante que la muerte de cualquier plebeyo, era incluso despreciado por los nobles de la corte. Borg ahora era un paria, un inmoral y por lo tanto no significaba nada, menos que nada su nombre era sinónimo de odio y de risas crueles.

El palacio estaba decorado con flores y banderines. Las mesas del salón estaban llenas de comida y bebida. Había un atril en el fondo de la pista de baile para los tronos reales, seguidos de sillas elegantes para sus parejas. Los invitados vestían sus mejores galas, la orquesta tocaba canciones suaves mientras los nobles hablaban por encima de la música. La formalidad y protocolo eran casi apartados por una noche, eso sí al entrar el rey todos se inclinaron. Horlk II vestía un jubón verde a juego con su pantalón y sus botas, de su brazo estaba Irina que estaba impresionante con su vestido rojo. Las máscaras de ambos eran galantes y barrocas.

Laeda después de la muerte de su esposo por Inmoral había decidido acudir al baile de primavera. Después de todo su hijo Kern seguía siendo el prometido de Aelle por lo que tenía un compromiso con la familia real. Su propio esposo era un inmoral, ¿cómo había podido traicionarla así?. Ahora todos se reían de su persona, insultaban la memoria de su esposo. Puede que fuera un inmoral pero era un buen padre y aunque le costara admitirlo le quería. Aunque era obvio que él no la correspondía.

Aelle entró entonces del brazo de Kern. Llevaba puesto un hermoso vestido rosa con escote de corazón. Kern iba vestido con un jubón azul oscuro con pantalones a juego y zapatos negros. Bailaron juntos al compás de la canción mientras los nobles rumoreaban a su al rededor.

 

— Dicen que hace poco que hicieron el acto juntos, antes de casarse. Y todo el mundo pensábamos que era una Inmoral y ha resultado ser una fresca— comentó una de las nobles.

— Mejor ser una fresca que una inmoral. ¿no crees?— dijo otra mujer.

Aelle terminó de bailar con Kern y ambos se retiraron de la pista de baile para dejar paso a su padre que bailaría con Irina— Estáis realmente hermosa esta noche Irina.

— Oh querido Horlk, vuestra presencia es igualmente embriagadora también.

Horlk terminó de bailar con Irina— Muy halagador por vuestra parte, gracias. Venid conmigo, he de hacer un anuncio— Horlk e Irina se subieron al atril. Todo el mundo comenzó a reunirse delante de ellos y la orquesta dejó de tocar. Poco después a su lado subieron Aelle, Kern y Laeda— ¡Damas y caballeros!. He de anunciaros una gran noticia, mi hija Aelle ha decidido casarse el 3 de agosto con su prometido Kern— todo el mundo aplaudió y el rey les ordenó parar— Hay algo que me gustaría hacer ahora delante de todos vosotros mis familiares y amigos— Horlk se arrodilló delante de Irina y le sacó un enorme anillo de diamantes— Jamás pensé que podría encontrar a alguien después de la muerte de que Gyda, la inmoral de mi esposa, que me hiciera creer en al amor pero así ha sido y además mucho antes de lo que yo esperaba. Así pues… ¿Quieres casarte conmigo?.

Irina se mostró muy sorprendida y emocionada— ¡Sí!.

Horlk le puso el anillo y se levantó con algo de trabajo— Preparad vuestros mejores atuendos porque habrá doble boda.

Todo el mundo aplaudió y algunos gritaban— ¡Vivan los novios!. ¡Enhorabuena!.

— Gracias, gracias— dijeron Horlk e Irina.

 

Irina se marchó con algunas de las nobles mientras presumía de anillo y Aelle aprovechó para acercarse a su padre y le alejó de la multitud— Padre, ¿estáis seguro de que Irina será una buena reina?. Ni siquiera es de sangre real.

Horlk sonrió— Querida hija, no pensé que precisamente tú fueras de las anticuadas.

— Ella sería la nueva reina, una bailarina indecente y una analfabeta— le reprochó Aelle.

— Pues también será tu madrastra así que ten cuidado de cómo hablas de ella—le advirtió Horlk y se marchó al lado de su resplandeciente prometida.

Kauko acudió hasta Aelle— Es realmente injusto, no es así. Él predicando con la moralidad, la ética y sin embargo es el primero en romper todas las reglas para su propio beneficio. Nuestro padre impuso una ley que impedía las uniones entre la clase alta y los de clase baja, pero vuestro padre la abolió cuando conoció a Irina. Eso fue mucho antes de que vuestra madre fuera considerada una inmoral. Deberías preguntarte si de verdad tu madre era inmoral, puede que simplemente vuestro padre quisiera una nueva esposa más joven y hermosa, e inculparla de inmoral fuera la salida más rápida y sencilla.

— Pero había testigos que… y también…— dijo emocionada Aelle.

— Llevo tiempo detrás de Irina y ha conseguido que el hombre que envié para espiarla ahora trabaje para ella. No creas que por no tener una educación noble es tonta, ha demostrado que es mucho más inteligente de lo que todos creíamos. A veces las apariencias engañan Aelle. Puede que sea de clase baja, pero es como si hubiera recibido la educación de alguien noble. Sabe de protocolo, sabe leer y escribir, sabe bailar como una dama, sabe tocar el piano, sabe coser y cocinar, sabe cómo mentir y usar su apariencia para sus propios beneficios. No la subestimes como hice yo Aelle, prepárate para lo que Irina tenga planeado para ti, porque te garantizo que esto no ha hecho más que comenzar— explicó Kauko.

—¿Por qué no se lo decimos a mi padre?. Debemos decirle lo que Irina trama.

— Ya lo he intentado y jamás me ha creído. Debemos esperar a que cometa algún tipo de error e inculparla de infidelidad o de ser inmoral, es la única forma.

—¿Y sino da resultado? — preguntó Aelle.

— Ya sabes la respuesta a esa pregunta Aelle— contestó Kauko.

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Inmoral cap 8 por Elena Siles

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Capitulo 8

Shire estaba preparada para su concierto, vestida con sus mejores prendas, aquella tarde habían ajusticiado a alguien por inmoral y muchos de los pueblerinos estaban deseando beber y celebrar aquella sentencia. La taberna estaba llena, sobre todo de plebeyos, pero habían algunos nobles rodeando a Johan. Shire con la mirada buscó por la habitación, pero no estaba el rey, tampoco es que se sorprendiera aquello hubiera sido demasiado pedir; aún así estaba Johan y varios nobles.

Shire estaba muy nerviosa, pero sabía que su actuación haría ganar muchos clientes a Greta y Hash, después de todo lo que habían hecho por ella era lo mínimo que podían hacer. Desde luego no quería volver con Irina a ser bailarina y tener que sobar a clientes o incluso acostarse con algunos de ellos. Irina al final cosiguió que las liberaran de sus contratos, todo gracias a su nuevo amante: el rey Holk II. Irina había tenido muchos amantes, todos ellos habían sido viejos ricos con una condición social muy poderosa; pero sin duda aquella vez había cogido al pez más grande del reino. Y por su libertad sólo le había pedido una cosa: conseguir que Johan se enamorara de ella. Cuando Johan se casara con una plebeya tendría que dejar que Aelle fuese la heredera del trono, lo cuál significaría la avolición de la ley Inmoral y por fin ambas podrían ser libres de verdad. No era la primera vez que se casaría por dinero o por ordenes de Irina. Todos sus esposos habían terminado arruinados y muertos; aunque debía admitir que en esta ocasión Johan no sería fácil de matar.

Shire miro a Johan y después cogió su guitarra. “Te amo Irina y ahora te lo demostraré” pensó Shire.

Talia miraba a Lydia, ella era tan hermosa. La amaba y sin embargo sabía que ahora Lydia ya no la amaba a ella sino a la princesa Aelle. Lydia siempre había sido así, caprichosa y enamoradiza. Lydia se giró para ver a Talia y de pronto vio a Aelle.

Debes olvidarla Lydia” eliminó aquella idea de su mente y miró a Talia. Con ella tenía algo serio desde hacía tiempo, y a pesar de lo que había pasado allí seguía a su lado. Pero no podía parar de pensar en Aelle, de hecho comenzó a exitarse al mirar a Talia como si fuera Aelle. “Necesito hacerle el amor o me volveré loca” pensó Lydia.

Lydia comenzó a besar a Talia con pasió mientras le arrebataba la ropa, no podía parar de pensar en Aelle. Comenzó a tocar sus hermosos senos mientras metía sus dedos en la vagina de Talia. No podía parar, la pasión la consumía. Ambas mujeres se unieron desnudas haciendo el amor. Sus caderas se unían mientras jugaban con sus manos con la vagina de la otra mujer. Lydia haciendo círculos consiguió correrse y Talia al final hizo lo mismo. Ambas se tumbaron juntas mirándose la una a la otra.

– Ve a por ella. En esta ocasión veo que es algo más que un capricho le dijo Talia.

– Lo siento- dijo Lydia.

– El corazón no es algo que se pueda dominar, yo desearía no amarte pero no puedo dejar de hacerlo. Sin embargo quiero que seas feliz y si es ella la que te hace feliz entonces debes luchar por estar con ella- Talia se marchó de la habitación seria.

Irina miró a Jarld, estaba furioso, le consumía la impotencia. Él había ido allí para matarla y ahora estaba bajo sus órdenes. Su vida estaba en su manos y aquello la exitaba. Pero no podía abusar, sabía que llegado el momento sus palabras no bastarían para detenerle. Así pues le encomendaría una misión sencilla, le bañaría en alagos, le daría una mejor posición. Al final se daría cuenta que Kauko sólo era un machista misógino que quería arrebatar al poder a su hermano. Ella sólo deseaba abolir esa dichosa ley, el resto le daba igual. Así conseguería cumplir la venganza que le prometió a su padre. Abolir el régimen, terminar con la ley inmoral y asegurar un nuevo gobierno de paz. Aunque aveces para conseguir la paz hay que matar.

– Mi querido Jarld. Kauko os envió a matarme por una simple razón, soy lo único que se interpone ahora para arrebatarle el poder a su hermano llegado el momento. No deseo el poder y no deseo ser reina; pero amo al rey, y por ello debo asumir ciertas obligaciones que no son de mi agrado. ¿Crees que estaría con alguien que me dobla la edad y que me obliga a dejar todo aquello que me importa sino le amara? Yo era bailarina y es cierto que mi vida nunca ha sido fácil, pero era mía. Hice cosas que estuvieron mal, lo admito. Todos cometemos errores Jarld. Tú mejor que nadie deberías saber que las cosas no son siempre como te la cuentan- explicó Irina.

– ¿De verdad piensas que me voy a creer que le amas? ¿Al rey Horlk II?

– No te lo creas. Al igual que los miembros de tu ejército jamás creyeron que tú no mataste a tu hermano- contestó Irina.

– ¿Cómo sabes eso?- preguntó Jarld.

– Querido sino lo supiera todo sobre todo el mundo, ¿cómo podría proteger a Horlk II? ¿Sabes porqué te he obligado a servirme? No quiero que mueras Jarld y sabía que sino te amenazaba jamás me escucharías. Ahora tendrás una vida mejor a mi lado, una mejor posición, más oro y te prometo que te libraré de toda sospecha sobre el asesinato de tu hermano. Te prometería arrestar al culpable de su muerte, pero no hago promesas que no pueda cumplir- respondió Irina.

Jarld suspiró, al principio Irina había sido despiadada y ahora era amable cuando perfectamente podría destruirle. “¿Es esta la mujer de la que Kauko me advrtió? ¿o sólo me ha usado como tantas otras veces? Aún así la estaré vigilando, no puedo confiar en ella tan rápido” pensó Jarld- Te daré una oportunidad. Dime ¿cuál es mi primera misión?

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