Inmoral cap 11 por Elena Siles

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Capítulo 11

Kauko se marchó del salón de baile acompañado por su mujer, Marga, y de su hijo, Neim, dejando a Aelle algo confusa. En ese momento entró Johan en el baile de máscaras e inmediatamente una multitud de mujeres nobles fueron a su encuentro.

Una joven de ojos castaños y piel blanca como la porcelana se acercó la primera hasta Johan. Tenía el pelo pelirrojo, largo y rizado, y una figura con curvas envidiables. Las pecas que tenía en su nariz respingona la hacía aún más sexy. Llevaba puesto un vestido azul claro largo de mangas cortas y escote de barca, zapatos y máscara a juego.

 

— Un placer volver a veros, Penélope.

— Príncipe Johan — Penélope hizo una leve reverencia y sonrió — Os habéis perdido la proposición de vuestro padre. Parece que habrá boda doble.

Johan la miró serio y luego sonrió — Entonces debemos hacer una celebración a lo grande para la ocasión.

Una mujer rubia, delgada y alta se acercó hasta Johan — Johan, estáis tan apuesto.

Otra mujer morena y bajita se acercó hasta Johan — ¿No es una noche maravillosa? Y la música es preciosa. ¿Habéis decidido ya con quién queréis bailar?

Las mujeres se fueron aglomerando a su alrededor mientras Johan intentaba escapar sin conseguirlo — Damas, por favor…

Aelle al ver la escena fue a rescatarle — ¡Hermano! ¡Qué grato verte! ¿Os gustaría bailar conmigo?

— ¡Sí! Sería un placer — Johan salió del círculo de mujeres y cogió la mano de Aelle. Juntos empezaron a bailar en la pista de baile — Me acabas de salvar, gracias.

— Me debes una, no lo olvides — apuntó Aelle.

— Por cierto, ¿qué es eso de la boda doble?

Aelle suspiró — Irina va a ser nuestra nueva madrastra. No sólo es una plebeya, sino que además es una “bailarina”. ¿Te lo puedes creer?

— Bueno, no puedo juzgarle. A mí me gusta una plebeya y es cantante.

Aelle le miró curiosa —¿En serio? Vas a romper el corazón de muchas mujeres.

— Te vas a reír, pero puede ser la única mujer que no está interesada en mí.

Aelle se rió — ¿Me tomas el pelo?

— Pues no, acabo de venir de su concierto y al pedirle una cita me ha dicho que no.

— Intenta que la cortejes como es debido, tonto. Ella sabe que tienes a muchas mujeres detrás de ti y que no puede decirte que si a la primera o entonces perderás el interés.

Johan paró de bailar al terminar la canción — Yo no soy tan simple.

— ¿Estás pensando en volver a intentarlo? — preguntó Aelle y Johan no respondió — ¿A que con las otras mujeres no piensas igual? — Johan se sonrojó — Los hombres a veces sois tan predecibles.

Aelle se despidió con un beso en la mejilla de su hermano y volvió junto a su prometido, Kern. Kern al verla le dio un beso en los labios y sonrió alegre. Johan se quedó mirando a su hermana junto a Kern y tuvo algo de envidia. Aunque sabía que su hermana no amaba a Kern al principio de su enlace ahora parecía que sus sentimientos hacia él por fin habían florecido. Era un amor tímido, como recién estrenado y algo forzado, y no podía culpar a su hermana por sentirse así. Y si embargo ella había acabado aceptando a Kern como su prometido, e incluso parecía feliz. Johan suspiró y al cerrar los ojos se vio a sí mismo junto a Shire bailando en la pista de baile. Johan abrió los ojos y suspiró, la realidad era bien distinta. Ninguna de las mujeres que le perseguían era como Shire, ella era tan atrevida, divertida y tenía esa hermosa voz… Johan tomó una decisión en ese momento, cortejaría a Shire como era debido y conseguiría una cita con ella.

 

Aelle se llevó a Kern a su habitación al terminar el baile y se despidió de él en la puerta con un beso en los labios. Al entrar en la habitación una mano la agarró desde atrás y de susto casi se desmaya. Al notar que la mano era de una mujer se tranquilizó, pero al darse la vuelta casi grita.

 

— ¿Lydia? — preguntó Aelle desconcertada — ¿Qué haces tú aquí?

— Tenía que verte, no podía parar de pensar en ti — confesó Lydia.

— Podrían matarte. ¿Y cómo has conseguido entrar en mi habitación?

Lydia se quitó la capa y dejó ver su vestido de sirvienta — No ha sido tan difícil.

— No puedes quedarte y lo sabes.

— Lamento haber aparecido sin avisar… es que nunca había sentido algo así por nadie antes. Cuando te vi fue como un flechazo. He pasado mucho tiempo intentando negarme a mí misma lo que sentía porque tengo miedo, pero no podía seguir negándolo más.

— Estoy prometida con Kern. Además, yo no soy una inmoral como tú.

— ¿Me estás diciendo que al verme no sentiste nada? Cuando hablé contigo parecía haberte dado muchas cosas en las que pensar. ¿Por qué das marcha atrás ahora?

— ¡Yo no soy una inmoral! Ahora largo de aquí o llamo a la guardia. Diré que te has colado en mi habitación y has intentado atacarme — le advirtió Aelle.

— Amar a alguien del mismo sexo no es inmoral. Sólo porque una estúpida ley impuesta hace dos siglos lo dice no quiere decir que sea cierto. En mi reino…

— En tu reino, pero aquí las cosas son distintas. Márchate Lydia.

— No sin antes hacer una cosa.

— ¿El qué? — preguntó Aelle, pero Lydia la interrumpió con un apasionado beso en los labios. Aelle se sonrojó, la chispa que había sentido era indudable — Oh dios mío, estoy enferma. Soy una inmoral — y entonces Aelle comenzó a llorar.

Lydia la abrazó y limpió sus lágrimas — Escúchame, no hay nada de malo en sentirse atraído por alguien de tu mismo sexo, ni mucho menos amar a esa persona.

Aelle paró de llorar, pero seguía triste casi deprimida — He intentado por todos los medios no caer en esta enfermedad…

— ¡No es una enfermedad! — le soltó Lydia algo enfadada — No puedes evitar sentir lo que sientes ni tampoco tienes porqué. Es duro para ti porque te han educado para odiar a los homosexuales, pero no eres una inmoral por ser homosexual. Te costará un tiempo aceptarte a ti misma, pero ahora que lo sabes debes comenzar a luchar por ello.

— Yo nunca he querido nada de esto… ¿Por qué no puedo simplemente ser normal?

Lydia acarició el rostro de Aelle — No puedes ser normal, nunca lo serás. ¿Sabes por qué? Porque tú eres excepcional, eres increíble, maravillosa, perfecta tal y como eres.

Aelle miró a Lydia aún con lágrimas en los ojos y sonrió — Yo no soy perfecta.

— Lo eres para mí —Lydia besó a Aelle en los labios y Aelle le correspondió.

 

La pasión inundó a ambas mujeres y comenzaron a desvestirse la una a la otra mientras se besaban. Lydia miró el impresionante cuerpo desnudo de Aelle y comenzó a besar sus pechos mientras Aelle le acariciaba el cuerpo. Lydia cogió a Aelle y la llevó hasta la cama dónde comenzó a jugar con su sexo utilizando los dedos y con cuidado. Aelle comenzó a gemir de placer e imitó a Lydia en sus movimientos. Ambas mujeres unieron sus caderas e hicieron el amor controlando el ruido que hacían, pues sabían que si las descubrían supondría la muerte de ambas y sin embargo la pasión pudo con el miedo.

Lydia chupón el pezón izquierdo de Aelle y giró sus dedos en círculo centro de su sexo mientras Aelle hacía lo propio con Lydia. Lydia comenzó a besar hacia abajo el cuerpo de su amada hasta llegar a sus caderas y comenzó besar su sexo mientras jugaba consigo misma. Entonces ambas mujeres llegaron al orgasmo y se quedaron tumbadas la una junto a la otra. Al mirarse supieron que debían partir inmediatamente.

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Inmoral cap 9 por Elena Siles

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Capítulo 9

El baile de primavera era alegre, normalmente la muerte de un comandante tan importante hubiera supuesto incluso que no se celebrara el baile de primavera, pero debido a que era Inmoral su muerte no era mucho más importante que la muerte de cualquier plebeyo, era incluso despreciado por los nobles de la corte. Borg ahora era un paria, un inmoral y por lo tanto no significaba nada, menos que nada su nombre era sinónimo de odio y de risas crueles.

El palacio estaba decorado con flores y banderines. Las mesas del salón estaban llenas de comida y bebida. Había un atril en el fondo de la pista de baile para los tronos reales, seguidos de sillas elegantes para sus parejas. Los invitados vestían sus mejores galas, la orquesta tocaba canciones suaves mientras los nobles hablaban por encima de la música. La formalidad y protocolo eran casi apartados por una noche, eso sí al entrar el rey todos se inclinaron. Horlk II vestía un jubón verde a juego con su pantalón y sus botas, de su brazo estaba Irina que estaba impresionante con su vestido rojo. Las máscaras de ambos eran galantes y barrocas.

Laeda después de la muerte de su esposo por Inmoral había decidido acudir al baile de primavera. Después de todo su hijo Kern seguía siendo el prometido de Aelle por lo que tenía un compromiso con la familia real. Su propio esposo era un inmoral, ¿cómo había podido traicionarla así?. Ahora todos se reían de su persona, insultaban la memoria de su esposo. Puede que fuera un inmoral pero era un buen padre y aunque le costara admitirlo le quería. Aunque era obvio que él no la correspondía.

Aelle entró entonces del brazo de Kern. Llevaba puesto un hermoso vestido rosa con escote de corazón. Kern iba vestido con un jubón azul oscuro con pantalones a juego y zapatos negros. Bailaron juntos al compás de la canción mientras los nobles rumoreaban a su al rededor.

 

— Dicen que hace poco que hicieron el acto juntos, antes de casarse. Y todo el mundo pensábamos que era una Inmoral y ha resultado ser una fresca— comentó una de las nobles.

— Mejor ser una fresca que una inmoral. ¿no crees?— dijo otra mujer.

Aelle terminó de bailar con Kern y ambos se retiraron de la pista de baile para dejar paso a su padre que bailaría con Irina— Estáis realmente hermosa esta noche Irina.

— Oh querido Horlk, vuestra presencia es igualmente embriagadora también.

Horlk terminó de bailar con Irina— Muy halagador por vuestra parte, gracias. Venid conmigo, he de hacer un anuncio— Horlk e Irina se subieron al atril. Todo el mundo comenzó a reunirse delante de ellos y la orquesta dejó de tocar. Poco después a su lado subieron Aelle, Kern y Laeda— ¡Damas y caballeros!. He de anunciaros una gran noticia, mi hija Aelle ha decidido casarse el 3 de agosto con su prometido Kern— todo el mundo aplaudió y el rey les ordenó parar— Hay algo que me gustaría hacer ahora delante de todos vosotros mis familiares y amigos— Horlk se arrodilló delante de Irina y le sacó un enorme anillo de diamantes— Jamás pensé que podría encontrar a alguien después de la muerte de que Gyda, la inmoral de mi esposa, que me hiciera creer en al amor pero así ha sido y además mucho antes de lo que yo esperaba. Así pues… ¿Quieres casarte conmigo?.

Irina se mostró muy sorprendida y emocionada— ¡Sí!.

Horlk le puso el anillo y se levantó con algo de trabajo— Preparad vuestros mejores atuendos porque habrá doble boda.

Todo el mundo aplaudió y algunos gritaban— ¡Vivan los novios!. ¡Enhorabuena!.

— Gracias, gracias— dijeron Horlk e Irina.

 

Irina se marchó con algunas de las nobles mientras presumía de anillo y Aelle aprovechó para acercarse a su padre y le alejó de la multitud— Padre, ¿estáis seguro de que Irina será una buena reina?. Ni siquiera es de sangre real.

Horlk sonrió— Querida hija, no pensé que precisamente tú fueras de las anticuadas.

— Ella sería la nueva reina, una bailarina indecente y una analfabeta— le reprochó Aelle.

— Pues también será tu madrastra así que ten cuidado de cómo hablas de ella—le advirtió Horlk y se marchó al lado de su resplandeciente prometida.

Kauko acudió hasta Aelle— Es realmente injusto, no es así. Él predicando con la moralidad, la ética y sin embargo es el primero en romper todas las reglas para su propio beneficio. Nuestro padre impuso una ley que impedía las uniones entre la clase alta y los de clase baja, pero vuestro padre la abolió cuando conoció a Irina. Eso fue mucho antes de que vuestra madre fuera considerada una inmoral. Deberías preguntarte si de verdad tu madre era inmoral, puede que simplemente vuestro padre quisiera una nueva esposa más joven y hermosa, e inculparla de inmoral fuera la salida más rápida y sencilla.

— Pero había testigos que… y también…— dijo emocionada Aelle.

— Llevo tiempo detrás de Irina y ha conseguido que el hombre que envié para espiarla ahora trabaje para ella. No creas que por no tener una educación noble es tonta, ha demostrado que es mucho más inteligente de lo que todos creíamos. A veces las apariencias engañan Aelle. Puede que sea de clase baja, pero es como si hubiera recibido la educación de alguien noble. Sabe de protocolo, sabe leer y escribir, sabe bailar como una dama, sabe tocar el piano, sabe coser y cocinar, sabe cómo mentir y usar su apariencia para sus propios beneficios. No la subestimes como hice yo Aelle, prepárate para lo que Irina tenga planeado para ti, porque te garantizo que esto no ha hecho más que comenzar— explicó Kauko.

—¿Por qué no se lo decimos a mi padre?. Debemos decirle lo que Irina trama.

— Ya lo he intentado y jamás me ha creído. Debemos esperar a que cometa algún tipo de error e inculparla de infidelidad o de ser inmoral, es la única forma.

—¿Y sino da resultado? — preguntó Aelle.

— Ya sabes la respuesta a esa pregunta Aelle— contestó Kauko.

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