Piratas de Sagara capítulo 3

Capítulo 3

Sylah había comenzado a depilarse y a dejarse el pelo más largo. Se había probado varios vestidos y hasta había comenzado a maquillarse un poco, aunque por ahora solo se pintaba los labios y se ponía algo sombra de ojos. Y tal y como comenzó a realizar estos cambios escuchó a gente riéndose a sus espaldas, dándole de lado. Su hermana Himeko era la única que le apoyaba. Sylah salió de su habitación por la ventana para intentar dejar la discusión de sus padres atrás. Al caminar unos metros un grupo de hombres comenzó a rodear a Sylah. Miró a un lado y a otro, aunque parecía que nadie iba a ayudarle.

 

—¡Eres un anormal! —gritó el líder del grupo—. Mírate, ¿qué demonios eres?

—Eres una deshonra para los piratas —continuó otro.

—¡Das asco! —dijo otro.

—¡Lárgate de aquí monstruo! —amenazó el líder—. No quiero a la calaña como tú en Barbás.

 

Sylah comprendió que daba igual lo que dijera o hiciera, pensaban atacarle de todas formas. Así que decidió que la mejor opción era defenderse, y utilizó la técnica de praesidium en ambos brazos. Uno de ellos se abalanzó contra Sylah con una espada y tras un puñetazo este quedó en el suelo inconsciente. Los otros llenos de ira y odio comenzaron a intentar pegarle, inconvenientemente Sylah era mucho más fuerte que ellos. A pesar de que recibió varios golpes apenas sintió nada y en unos minutos Sylah había derribado a todos. En ese instante apareció Ryu que se dirigía hacia el árbol de las runas y al advertir a Sylah no supo que decir.

 

—¿Estás bien? —preguntó Ryu y Sylah únicamente pudo asentir con la cabeza. Ryu se quedó mirando a Sylah algo extrañado —¿Sylah?

—Sí.

—Vaya —dijo Ryu impresionado—. Estás… —Ryu no terminó la frase, sencillamente sonrió amablemente y miró a los hombres que había derrotado Sylah—. Veo que le has dado una buena paliza a esos idiotas, bien hecho. Siempre consigues sorprenderme, Sylah.

—Gra… gracias. Me alegro de haberte visto, aunque… no fuera el mejor momento.

—Siempre es un buen momento para verte, Sylah —respondió Ryu y entonces se llevó la mano a la cabeza, pensativo—. Acabo de recordar que hoy tengo libre el día para almorzar. ¿Por qué no almuerzas conmigo? Siento que te he abandonado durante todo este tiempo y me siento fatal por ello.

—Bueno, has estado ocupado… Lo comprendo… Sí, me encantaría almorzar contigo.

—Estupendo. Ahora tengo que trabajar en el Black Hat. ¿Te veo después? —preguntó Ryu y Sylah asintió alegre—. Genial. Hasta luego.

 

Himeko se reunió con Sylah al escuchar los rumores que habían intentado agredirle. Sylah mostró una enorme sonrisa cuando reconoció el rostro de su hermana. Sylah le contó lo que había sucedido a Himeko y esta se mostró totalmente sorprendida. Tras desayunar unos bollos en un puesto del marcado estuvieron charlando un rato y volvieron a casa para que Sylah continuara con su entrenamiento. Himeko se despidió de Sylah y se fue al werynavir para continuar estudiando mientras Sylah regresaba con sus padres para su entrenamiento personal. En realidad, Sylah no quería volver a casa y mucho menos después de todo lo que había pasado.

Cada vez se sentía más alejada de sus padres, a pesar de que entendía que debían ser duros en el entrenamiento no comprendía porqué eso suponía tratarle con desprecio. Akane lanzó una bola de fuego que impactó directamente en el torso de Sylah. Sylah usó el praesidium y este se volvió amarillo, incluida la ropa. Takeshi la atacó con su lanza en el costado, por otra parte, Sylah gracias al uso del nakotne pudo esquivarlo. Sylah había mejorado mucho en muy poco tiempo, había aprendido a usar su runa del magnetrón y a comenzar a dominar por completo las nuevas técnicas.

 

—Por ahora has usado tu runa usando la energía que te rodea y energía destructiva normal. Sin embargo, ¿podrás usarla contra una energía destructiva? —preguntó Akane—. Vamos a probarlo.

 

Sylah asintió con convicción y en sus manos apareció una energía de color azul oscuro. Entonces Akane le arrojó una bola de fuego gigante de color azul y Sylah intentó retenerla para transformarla, pero no al final no pudo evitar quemarse. Akane sonrió satisfecha convencida de que Sylah acababa de descubrir el límite de su runa, aun así, Sylah volvió a levantarse. Takeshi no pudo evitar emitir un suspiro de impresión y otro de sorpresa cuando vio a Akane convertir todo su cuerpo en puro fuego. En ese instante comprendió que aquel entrenamiento era un enfrentamiento muy peligroso y debía pararlo.

 

—¡Basta! —gritó Takeshi—. Tenemos que hablar Akane. Sylah descansa por hoy, mañana seguiremos.

 

Sylah se marchó a su habitación a descansar, estaba deseando almorzar con Ryu. Nada más tumbarse cayó en un profundo sueño del cual su hermana le despertó. Entonces le contó a su hermana todo lo que había pasado en el entrenamiento y ella le reveló que en el Black Hat varios piratas habían asaltado a Ryu por querer relacionarse con Sylah. Incluso a ella, la habían insultado y amenazado, solo porque era su hermana.

 

—¿Lo estás diciendo en serio? —preguntó Sylah sin dar crédito a sus palabras.

—Me preocupa esta situación.

—Supongo que si lo dices es porque te preocupa que yo pueda sufrir algún daño. —Himeko asintió como respuesta y Sylah suspiró—. ¿Y qué medidas se han tomado contra los que me atacaron?

—Ninguna. Es su palabra contra la tuya.

—¿Y qué se supone que tengo que hacer? ¿Dejar que me pegaran? —dijo Sylah mostrando su fastidio. Himeko no respondió, se limitó a abrazarle—. Pues haré lo que sea necesario para proteger a quienes amo. No pienso permitir que esa panda de garrulos os haga daño y mucho menos por culpa de mi decisión de buscar mi identidad.

—Todas las decisiones tienen consecuencias, Sylah —afirmó Himeko—. Por mucho que nos duela, por muy injusto que parezca. Así es como son las cosas. Siempre va a existir gente que quiera imponerte su manera de pensar, gente que quiera ocasionarte daño por ser diferente, gente a la que le asusta lo extraño, le asusta lo nuevo, los cambios, salir de su zona de confort… Gente que ante cualquier perturbación de su entorno lo primero que harán es usar la violencia. Y no siempre vas a poder ganar, Sylah. Todos hemos sido derrotados alguna vez… —Entones empezó a sonar una melodía y Himeko comenzó a cantar—: Tu mayor enemigo…

Tu mayor enemigo eres tú mismo.

A saltar obstáculos debes aprender,

a esquivar las piedras del camino,

pues del destino jamás te podrás esconder.

La vida es como una montaña infinita

que subes con esfuerzo hasta la cima.

Y cuando llegas lo que te espera

para todos nosotros es igual.

Mira al frente, no de lado.

Nadie dijo que fuera el final.

Lo que dejas atrás es tu estela.

Debes cuidar de tu legado

Pues es lo único que permanecerá

Todo lo demás se olvidará

El ser humano es el único capaz

De con la misma piedra tropezar

Mientras no aprenda a rodear

Lo malo que en su vida aparezca

y los buenos momentos conservar

Tu mayor enemigo eres tú mismo

De los errores del pasado no debes correr

Pues te perseguirán hasta el infinito

Enfrentarte a ellos es cómo puedes vencer

No puedes definirte por el pasado

Pues todos hemos sido derrotados

La cuestión es que si parado vas a quedarte

O por el contrario vas a volver a levantarte

Ante las injusticias no te calles, álzate

Y aquellos que quieran silenciarte, grítales.

No ansíes demasiado el final encontrar

No corras hacia el abismo sin mirar

Recuerda pararte por la vida a observar

Pues otra oportunidad no tendrás

De disfrutar de lo que dejas atrás

Tu mayor enemigo eres tú mismo

A saltar obstáculos debes aprender

A esquivar las piedras del camino

Pues del destino jamás te podrás esconder

La vida es como una montaña infinita

Que subes con esfuerzo hasta la cima

Mira al frente, no de lado

No te definas por el pasado

La cuestión es que si parado vas a quedarte

O por el contrario vas a volver a levantarte

Tu mayor enemigo eres tú mismo

De los errores del pasado no debes correr

pues te perseguirán hasta el infinito.

Enfrentarte a ellos es cómo puedes vencer.

Tu mayor enemigo eres tú mismo.

Cada día que pase debes superarte.

Cada semana que pase debes retarte.

Cada mes que pase debes alcanzarte.

Cada año que pase debes impulsarte.

Tu mayor enemigo eres tú mismo.

Recuérdalo durante el resto del camino.

Y no temas enfrentarte al destino

pues todavía no hay nada escrito.

 

Al final Sylah decidió no ir a almorzar con Ryu, consideró que era lo mejor. Sylah no quería arrastrar a nadie más por la decisión que había tomado y, a pesar de que sería doloroso, también sabía que era lo correcto. Entonces recibió una carta de Ryu por la noche que le rompió el corazón.

Sylah, me hubiera gustado verte en el almuerzo. Creo saber el motivo por el cual te alejas de mí, pero no debes dejar que esos imbéciles dicten tu vida. De lo contrario habrán conseguido lo que quieren. Sin embargo, entiendo tus motivos. Por ello no me pondré en contacto más contigo y te dejaré tu espacio. Aunque quiero que sepas que, si me necesitas, siempre podrás contar con mi amistad pase lo que pase.

Sylah… Quería hablar contigo hoy en persona porque quería despedirme de ti. Me marcho durante cuatro años junto a mi madre en una misión con el Vetros dentro de Naviantia. No te preocupes, pienso retornar de una pieza y espero que a mi regreso podamos almorzar juntos si es lo que quieres.

Tu amigo, Ryu.

 

Al día siguiente Sylah entró en el werynavir con paso decidido. Ryu tenía razón, no podía permitir que otros dictaran su vida. Sabía que sería muy difícil y, a pesar de ello, no pensaba rendirse. Nada más entrar en el werynavir se chocó con alguien. Reconocía a esa persona del skoalle y recordaba que era un año mayor que Sylah. Siempre había sido una persona introvertida que solía enfrascarse en los libros para no tener que hablar con nadie.

Sylah recordaba que se llamaba Yoko y que era uno de los niños huérfanos de Sagara que no habían encontrado una familia aquí que los adoptara asi que los dejaban a cargo de la directora del skoalle. Yoko tenía el pelo azul oscuro, corto y lacio, los ojos castaños y rasgados, la piel blanca como la porcelana y rasgos finos y delicados. Yoko tenía una misma complexión bastante masculina y vestía siempre con ropas anchas y oscuras, por lo que muchos la confundían con un chico.

—Ho…hola… —dijo tímidamente Yoko.

—Hola, Yoko, hacía tiempo que no te veía. Te veo muy bien. ¿Cómo estás?

—Bien, supongo. Tú eres Sylah, ¿verdad? —Sylah asintió—. He oído lo que sucedió el otro día. Los que intentaron atacarte son idiotas y también se meten mucho conmigo porque bueno… soy diferente a ellos…

—Entonces tenemos en común que nos persiguen idiotas descerebrados —bromeó Sylah.

 

Yoko no pudo evitar sonreír y se tapó el rostro con las manos como expresión de su timidez. Sylah le apartó las manos del rostro con una sonrisa y Yoko se sonrojó.

 

—Tienes un rostro demasiado bonito como para esconderlo —dijo Sylah con una sonrisa.

 

Yoko se paralizó con las palabas de Sylah sin saber qué decir ni cómo actuar. Hasta la fecha nadie le había mostrado semejante aprecio y respeto, y Yoko no pudo evitar emocionarse.

 

—Oye, ¿te gustaría que tuviéramos una amistad? —preguntó Sylah—. Sospecho que el resto de la clase nos darán de lado y conociendo a mi hermana se enfrascará en los estudios y no sabré mucho de ella hasta verano. ¿Qué me dices?

—Cal… claro. Me… me encantaría.

 

Sylah abrazó a Yoko con entusiasmo y Yoko le devolvió el abrazo tímidamente.

 

—¡Nos lo vamos a pasar genial! ¡Ya lo verás! —afirmó Sylah.

Autor: elenasiles

En 2014 publiqué mi primer libro impreso "La Prueba". En 2019 publiqué La Guerrera Drager , en 2020 Piratas de Sagara y en 2021 Los Guardianes de Almas. Fui directora de YouAreWriter desde 2013 a 2019. He participado como autora en Renacer, Antología Benéfica (2020), en Invencibles, Una antología benéfica (2021) y en Antología Recuerdos de Tinta (2021). Además he coordinado, editado y publicado Antología Show Your Rare (2020) , Antología Sueños de Aire (2020) y Antología Criaturas de la Noche (2021) Mi email es: youarewriter.wordpress@hotmail.com Mi blog: www.elenasaavedrasiles.wordpress.com

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