Guerra de Dioses cap 9 por Elena Siles

Capítulo 9

Yael se marchó de la habitación de Leith bastante preocupado. Aquella conversación con ella le había abierto los ojos. Yael se tiró encima de su cama, estaba cansado. La noche fue tranquila y pasó rápido. La mañana llegó con el sonido de unas campanadas. Aquello le desconcertó, ¿había algún tipo de celebración? Yael abrió las ventanas y el sol casi le cegó. Yael se dio cuenta entonces de que debía de ser muy tarde. Yael se vistió y caminó hasta la habitación de Leith, llamó a la puerta, pero no había nadie. Yael salió del castillo y vio a Leith conversando con Katara. Aún había nubes en el cielo y la atmósfera era pesada y demasiado calurosa incluso para aquella época del año.

Yael se acercó hasta ellas alegre —Buenos días.
—Hola Yael —le saludó Leith.
—Bueno tengo que irme. Hoy es mi cumpleaños y seguro que me tenéis alguna sorpresa. No quiero estropearla —Katara se marchó
—Lo sé —resopló Leith —Yo tampoco tenía ni idea.
—¿Y ahora qué?
—Bueno tenemos que hacer los collares para los chicos. Además, tengo que ir a buscar el regalo de Katara en el mercado —respondió Leith.
—Eso me recuerda que yo tengo que comprarle un regalo. ¿Qué le tienes preparado?
—Es un equipo completo de lucha. Espero que le quede bien.
—Seguro que sí. Bueno, tenemos que irnos al mercado.

Huor, Emer y Bastian estaban en el mercado mirando un puesto de accesorios. Poco antes Katara les había contado que era su cumpleaños y que iban a celebrarlo juntos; así que ahora se disponían a comprarle un regalo en el mercado. El puesto era de madera con un toldo de tela blanco para refugiarse del sol, de hecho, todos los puestos tenían un toldo, algunos eran de colores, pero la mayoría eran blancos. El mercado estaba abarrotado de gente que caminaban de puesto en puesto en busca de lo que necesitaran. La mujer que trabajaba en el puesto de los accesorios observó a los chicos con atención, tenía la sensación de haber visto a aquél chico pelirrojo en otra ocasión.

Bastian se quedó observando un brazalete de plata —¿Cuánto cuesta este brazalete?
—20 roans —contestó la dependienta con una sonrisa.
—Es precioso —Bastian buscó en su bolsa el dinero —¿Me lo puede envolver para regalo?
Bastian le entregó el dinero a la dependienta la cuál envolvió el regalo en una tela rosa —Aquí tienen.
Bastian cogió el brazalete —Gracias.
—Yo me llevaré ese colgante de ahí —dijo Emer.
—Son 15 Roans —respondió la dependienta.
Emer pagó y acto seguido la dependienta le dio el regalo envuelto —Vamos tenemos que ir al cumpleaños de Katara —le animó Emer.

Emer, Bastian y Huor comenzaron a caminar juntos. Mientras en el mercado Leith y Yael estaban en una tienda de ropa, esperando a que les atendieran.

Por fin el hombre pudo atenderles, al ver a Leith sonrió inmediatamente —Su equipo está listo. He hablado con el herrero y tiene listo las armas que había encargado. Yo por mi parte tengo aquí su conjunto —El hombre sacó una blusa verde y una falda azul oscura. Luego sacó un peto protector negro igual al que tenía Leith y varias prendas más de color beige y negro. También le entregó a Leith unas botas marrones bastante parecidas a la que solía llevar ella. Leith le entregó al hombre el dinero.
—Gracias por todo. Hasta la próxima —se despidió Leith.
—Vuelvan pronto —les respondió el dependiente.
En cuanto salieron de la tienda se dirigió hacia Leith —¿100 roans?
—Sí bueno es un poco caro, pero son buenas prendas. Ahora debo de pagar al herrero.
—Ni hablar —le dijo Yael tajante —Oye mira tu regalo será la ropa y el mío las armas.
—Son un poco caras también.
—Pues por eso mismo deberíamos repartir el gasto —respondió Yael.
—No sabes qué regalarle, ¿verdad?
—Eso no tiene nada que ver —contestó Yael indignado, ella le miró desafiante —Vale está bien, no tengo ni idea de qué regalarle.
Leith se rió —De acuerdo el regalo será de ambos. Vamos tenemos que irnos a celebrar el cumpleaños de Katara. Nos pasaremos por el herrero de camino.
Mientras Huor, Emer y Bastian se dirigían al restaurante donde habían quedado con los demás para celebrar el cumpleaños de Katara.

—Todo esto me recuerda a cuando yo buscaba reglaos para los cumpleaños de dos mis hijos —reconoció Bastian.
—¿Tú tienes hijos? —preguntó Huor.
—Dos, gemelos.
—Bueno al menos vosotros dos tenéis un regalo para Eiko —se quejó Huor.
—Podrías regalarle alguna sortija o algo así —sugirió Emer.
—Pero no sé si le quedará bien —de pronto Huor reparó en un puesto un tanto peculiar, en él una mujer de ojos grises le observaba —¿De qué es ese puesto?
—De amuletos y artilugios que se suponen que dan buena suerte, pero son un timo.
—Bueno son bonitos, le compraré algo aquí. No se me ocurre nada más —Huor se acercó hasta el puesto —Perdone me han dicho que vende amuletos, ¿es cierto?
—Sí joven. ¿Qué tipo de amuleto quiere? Tengo uno para encontrar el verdadero amor, otro para la suerte e incluso para la guerra. El primero creo sería ideal para ti.
Huor observó los amuletos y había uno de cristal que le llamó la atención —Me gusta este.
—Esta piedra se llama Cuarzo, protege la energía del individuo y le proporciona estabilidad.
—Me llevaré esta —concluyó Huor —¿Cuánto me costará?
—Tan sólo 10 roans, además se la pondré en una pulsera así es más cómodo.
Huor le entregó el dinero y la mujer le entregó las tres pulseras con las tres piedras correspondientes envuelto todo en una tela —¿Cómo sabía que lo quería para regalo?
—Una mera intuición —respondió la mujer.
Huor se lo guardó todo en un bolsillo y se marchó del puesto —Será mejor que vayamos a la fiesta o llegaremos tarde.

Habían decidido reservar una mesa en una taberna de Kusha. La taberna estaba prácticamente llena por lo que fue una suerte haber reservado antes. Leith y Yael se sentaron en la mesa, y poco después apareció Katara. En menos de un minuto se unieron también Emer, Huor y Bastian a la fiesta.

—Me hace mucha ilusión que hayáis venido todos a mi cumpleaños —comentó Katara alegre.
—Es lo mínimo que podíamos hacer —le respondió Leith.
—Además no despreciaríamos la ocasión de estar todos juntos de nuevo —afirmó Huor.
—Es cierto, pronto tendremos que irnos —comentó Yael.
—¿Y el rey lo sabe? —preguntó Huor.
—Sí. Se lo conté todo y estuvo muy comprensivo —contestó Leith.
—Eso es genial, pero… ¿hacia dónde os dirigís? —preguntó Huor.
—Es una larga historia, os la contaremos a su tiempo —respondió Leith.
—Además no pensábamos partir solos. Vosotros vendríais con nosotros —les comunicó Yael.
—Eso es genial, pero estaría nada mal quedarnos en Kusha. Aunque sea durante una semana —intervino Huor —No sé vosotros, pero me gustaría tener un par de días libres.
—Me encantaría visitar Kusha, no he salido nunca de la isla de Withw—comentó Katara.
—Yo te acompañaré, puedo contarte miles de secretos sobre esta ciudad —dijo alegre Emer.
—¿Es que no hay nadie normal en este grupo? —se preguntó más así mismo Huor.
—Habló el hipnotizado —se burló Bastian.
—No tiene gracia Bastian —se quejó Huor.
—¿A qué te refieres? —preguntó curiosa Leith.
—Resulta que Huor fue “hechizado” por Mia la hija del virrey de Insel —contestó Bastian.
—Ya sí seguro —dijo Leith entre susurros.
—Yo pensé que era uno de tus cuelgues temporales como con aquella granjera rubia de pechos enormes —comentó Bastian —¿Recordáis su cara del otro día?
—Dejadle en paz, el pobre ha sufrido un golpe amoroso. Yo le comprendo —dijo Yael e inmediatamente se arrepintió —Bueno es una expresión, ya me entendéis.
—Oh dios santo. ¡Estás enamorado! —le echó en cara Emer.
—¿Qué? —dijo Yael indignado —Eso no es verdad.
—¿Y quién es ella, mi pequeño enamorado? —preguntó burlón Emer.
Yael miró a Leith de reojo —Es una mujer increíble.
—¿Y cómo se llama? —preguntó Huor sosteniéndole la mirada.

—¡Eh, mirad! La comida ya está aquí —dijo Yael señalando a la camarera con la comida, cambiando así de tema. La camarera trajo un buen plato lleno de bacalao al horno acompañado con puré de manzana y judías, un plato individual de filetes de cerdo con jengibre. De beber les pusieron cerveza y agua para Emer —Tiene todo muy buena pinta. Brindemos por la amistad.
—¡Por la amistad! —brindaron.

Comenzaron a comer y a charlar entre ellos, poco a poco el tiempo fue pasando y cuando quisieron darse cuenta ya había terminado la hora del almuerzo.
Yael hizo señales y la camarera trajo un bizcocho, que habían pedido anteriormente, con una vela encima. Katara sopló la vela y la quitó del bizcocho, tras repartir un trozo a cada uno, Katara comenzó a abrir regalos.

Bastian fue el primero en dárselo —Toma, espero que te guste.
Katara cogió el regalo y lo desenvolvió —Es precioso —Katara se lo puso en el brazo izquierdo —Gracias.
Emer fue el siguiente —¡Tachan! —dijo mostrando el colgante —¿Te gusta?
—¡Me encanta! Gracias.
Huor le entregó el suyo —Espero que te guste.
Katara lo desenvolvió —Es una pulsera muy bonita. ¿Qué es esta piedra?
—Es Cuarzo, la dependienta me comentó que protege la energía del individuo y proporciona estabilidad —respondió Huor.
Katara se la puso en la muñeca derecha —Muchas gracias.
—Yo creo que el nuestro es que más te va a gustar —comentó Yael.
Leith le entregó el conjunto de ropa a Katara —Toma, este es la primera parte de tu regalo.
—¿Ropa? —preguntó Katara desconcertada.
—Es un conjunto de lucha, viene acompañado de un peto protector y un recambio. Después de todo vas a necesitarlo pronto —respondió Leith.
—Gracias.
—Este es mi regalo. Ten —Yael le entregó a Katara el conjunto de armadura, los guantes y una daga pequeña —¿Te gusta? —Katara sonrió alegre.
—Eso no es todo —intervino Leith —La otra parte de mi regalo es —Leith sacó una lanza y se la entregó a Katara —La he mandado hacer especialmente para ti.
—Es realmente increíble, muchísimas gracias —dijo Katara.
—Bueno —intervino Yael —Si me disculpáis aún tengo que hacer un recado antes de que cierre el mercado.
—Yael, ¿puedes pasarte luego por el castillo? —preguntó Leith y Yael asintió como respuesta —Genial, gracias.
—Yo también tengo que marcharme a mi casa, voy a trasladar mis pertenencias. Si vamos a quedarnos un tiempo en Kusha puedo ver a mi familia —comentó Bastian.
—Y yo necesito averiguar por qué querría Mia hechizarme —intervino Huor.
—Yo había pensado en hacer un tour turístico para Katara, ya que aún no ha visto la ciudad —comentó Emer.
—Podríamos reunirnos mañana para almorzar —sugirió Katara.
—¿Qué os parece si nos reunimos aquí? La verdad es que se come bastante bien y no es caro —dijo Leith al ver la cuenta que inmediatamente pagaron entre todos. Todos asentimos como respuesta a su propuesta anterior —Genial, nos vemos mañana chicos.

Bastian, Huor, Emer y Katara se marcharon cada uno por su lado, cuando estuvieron lo suficientemente lejos Leith guardó todos los regalos en su colgante mágico.
Leith se marchó a su habitación en el castillo mientras Yael iba a comprar. Yael caminó hasta el mercado y entró en una joyería. Debía buscar algún tipo de colgante dónde pudiera insertar la sangre cristalizada, pero todo lo que encontró era demasiado caro. Así que decidió que lo mejor era comprar los materiales necesarios y crear los colgantes él mismo. Pudo comprar vidrio, cuero y las monturas en el herrero, y cuando terminó se dirigió hasta la habitación de Leith.

Yael llamó a la puerta y Leith le abrió —Pasa.
Leith cerró la puerta —Bueno, ¿tienes los colgantes?
—Eran demasiado caros así que compré lo necesario para fabricarlos.
—De acuerdo mientas esperamos podemos prepararlos —le contestó Leith.
—Deberíamos usar mi sangre, la tuya es demasiado valiosa Leith.
—Sí, después de todo necesitaré toda mi sangre si quiero poder vencer a Azrael.

Yael comenzó a preparar los colgantes, primero vertía un poco de sangre dentro de las monturas de hierro, después colocaba el cristal y por último le ponía un trozo de cuero como cadena. Consiguió hacer los tres con la ayuda de Leith en apenas unas dos horas.
Mientras Bastian esperaba en la entrada de la ciudad y en cuanto llegaron hasta él inmediatamente les abrazó con fuerza. Sus dos hijos y su hermana por fin habían llegado sanos y salvos hasta Kusha. Su hermana medía medio metros menos que él, tenía los ojos oscuros, la piel oscura, el pelo negro recogido en trenzas y los rasgos redondos. Llevaba puesto un vestido verde de mangas largas y escote redondo con una camisa blanca por debajo para disimular su escote y unas botas a juego.

—No sabéis cuánto me alegro de veros —confesó Bastian.
—Ha sido un viaje muy largo, hemos tenido que dar varios rodeos para evitar a los soldados de Erde —aseguró su hermana —Jamás me imaginé que llegaríamos a esta situación.
—¿Cómo se ha tomado los ciudadanos de Insel la conquista? —preguntó Bastian.
—Bueno la verdad es que muchas aldeas siguen bajo el poder de la guardia negra y el nuevo virrey tampoco es que sea un gran rey. Se preocupa más por dar fiestas que por el pueblo, pero es mucho mejor que antes, eso te lo aseguro —le explicó su hermana.
—Bueno ya habéis llegado, no os debéis preocuparos más por lo que suceda en Insel —aseguró Bastian —Vamos os acompañaré hasta la casa que he comprado —Bastian les hasta la casa. Era una pequeña casa cerca del mercado bastante acogedora —No es gran cosa, pero es lo que me he podido permitir. Bueno esto es el salón.
Bastian los condujo hacia la derecha —Esta es la cocina —Bastian salió de la cocina y atravesó el salón —Al fondo están las habitaciones. Hay una para los chicos, otra para ti hermana y otra para mí —Bastian señaló una puerta al lado de la cocina —Y eso es el cuarto de baño.
—Es una casa preciosa Bastian —aseguró su hermana.
—Marcia, quiero que sepas que te agradezco muchísimo todo lo que has hechos por mis hijos durante todo este tiempo —Bastian abrazó a su hermana —Gracias.
—¡Papá! ¡Papá! —gritaban los gemelos al mismo tiempo —¿Vamos a vivir aquí?
—¿Os gusta? —preguntó Bastian.
—¡Sí! —gritaron entusiasmados los gemelos.
—Ir a ver vuestra habitación, chicos —les sugirió Bastian y los gemelos salieron corriendo hacia su habitación —No me puedo creer que Jenx y Denx hayan crecido tanto.
—Me recuerdan mucho a su madre.
—La echo mucho de menos —confesó Bastian.
—Ella fue el amor de tu vida Bastian, pero hace más de 6 años que se fue.
—Fue el motivo por el cual me uní al rey. Necesitaba alejarme y empezar de cero. Jamás dejaré de amarla, ella lo fue todo para mí. Ya lo sabes —Bastian abrazó a Marcia brevemente —Pero sin ti no hubiera podido, gracias por cuidar de ellos.
Marcia le miró a los ojos —No olvides que siempre podrás contar conmigo.
—Lo sé —Bastian se marchó.

Entre tanto Huor se había ido al castillo y allí se encontró con el príncipe Samir caminando por los jardines a solas.

Huor se acercó hasta él lentamente —Buenas tardes Samir, ¿y la princesa?
—Ámber se ha marchado a dar un paseo con su yegua, y yo he decidido pasar un tiempo en los jardines hasta que ella vuelva. Hace un día precioso y echaba de menos el sol.
—¿Puedo hablar un asunto con vos en confianza? —preguntó Huor.
—¿Sobre qué se trata? Entienda que si compromete a la seguridad del reino deba…
—No es nada de eso —le cortó Huor —Es sobre mí —Samir le miró extrañado, pero asintió como respuesta —¿Qué pasaría si volviera a Insel con hombres?
—Podrían declararlo como una invasión y desatar una guerra. ¿Por qué lo pregunta?
—Bueno es que quería volver a Insel para ver a una dama, pero si lo hago podría ser acusado de traición, ¿no es así?
—Exacto —respondió Samir.
—Y si yo estoy encarcelado Zenón atacaría al virrey por desobedecerle y habría una guerra. Es decir que solo o acompañado no puedo volver ni yo ni nadie del equipo a Insel hasta que ustedes tomen el trono.
—Me parece que se ha contestado usted mismo a su propia pregunta —puntualizó Samir.
—¿Quién gobernará Erde cuando el rey muera y ustedes gobiernen en Insel?
—Nosotros gobernaremos en Erde. Una vez estemos casados ambos reinos se unirán y Stein será gobernado por mi hermano pequeño Rabi —explicó Samir.
—Y si Insel deja de existir las probabilidades de una guerra serían…
—Casi remotas, siempre habrá disputas, pero serán totalmente insignificantes. Gracias a vuestro grupo no habrá más guerras —terminó Samir por Huor.
Entonces la yegua de la princesa comenzó a divisarse desde lo lejos —Disculpadme mi prometida ya ha llegado y me gustaría reunirme con ella. ¿Ha finalizado este juego de teorías bélicas?
—No ha hecho más que comenzar —susurró Huor y entonces se dio cuenta que Samir le miraba esperando una respuesta —Sí, gracias Samir, pero he de marcharme.
Emer y Katara paseaban por las calles de Erde. Emer le relataba la historia de Erde, sus costumbres y su arte mientras observaban con interés el castillo. De pronto se encontraron con un acelerado Huor y un preocupado Bastian —Hola chicos —les saludó Emer —¿Qué os pasa?
—¡Unión de reinos! —gritó Huor nervioso.
—No quiero dejar a mis hijos —confesó Bastian.
—Vale. Bastian esta será nuestra última misión. Después podrás quedarte en Kusha con tus hijos. En cuanto a ti Huor. ¿Qué dices? ¿Es qué te han vuelto a hechizar? —insinuó Emer.
—Cuando los príncipes se casen Insel y Erde habrá un único reino —explicó Huor.
—Pero eso es bueno, las grandes guerras terminarán —intervino Katara.
—Sí, pero eso significaría que Mia me hechizó para que los reinos siguieran separados, lo cual significa que quiere atentar contra la corona. Ella quiere ser la princesa. Ahora todo tiene sentido. Si alguno de nosotros vuelve a Insel pueden llamarlo invasión o retenernos y obligar a Erde a volver a invadir a Insel —narró nervioso Huor.
—Huor tranquilízate —Katara le contuvo —Mientras estemos aquí, el reino está a salvo.
—Katara tiene razón Huor, jamás atacarán Erde mientras Leith siga aquí. Ya saben de lo que es capaz, y además estamos nosotros. No nos van atacar —le tranquilizó Emer.
—Lo siento, me he puesto histérico. ¿Qué tal si vamos a cenar algo todos juntos?
—Es cierto. No me había dado cuenta, pero se está haciendo tarde —comentó Katara.
—¿Qué tal si vamos a cenar todos juntos? —propuso Huor.
—Me parece una gran idea —respondió Emer.

Autor: elenasiles

En 2014 publiqué mi primer libro impreso "La Prueba". En 2019 publiqué La Guerrera Drager , en 2020 Piratas de Sagara y en 2021 Los Guardianes de Almas. Fui directora de YouAreWriter desde 2013 a 2019. He participado como autora en Renacer, Antología Benéfica (2020), en Invencibles, Una antología benéfica (2021) y en Antología Recuerdos de Tinta (2021). Además he coordinado, editado y publicado Antología Show Your Rare (2020) , Antología Sueños de Aire (2020) y Antología Criaturas de la Noche (2021) Mi email es: youarewriter.wordpress@hotmail.com Mi blog: www.elenasaavedrasiles.wordpress.com

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