Guerra de Dioses prologo por Elena Siles

Prólogo

Érase una vez una historia de aventuras, guerra y amor. Una historia cuya protagonista es Leith, actual capitana de la guardia de su majestad el rey Zenón. El rey Zenón y su hija Ámber eran los monarcas del reino de Erde; uno de los siete reinos que formaban Sapta Dvipa[1], Sapta Dvipa estaba formado por: Vihar, Erde, Insel, Stein, Kanavat, Strahl y Feuer; y en cada uno de los reinos gobernaba un rey o monarca absoluto, que controlaban absolutamente todo excepto una cosa: la fe, la fe en los ángeles.

La mayoría de los ángeles eran benévolos y estaban al servicio de la diosa de la creación, Mot, pero siete ángeles fueron corrompidos por el dios de la destrucción, Azrael, para liberar a su esposa Hela, diosa de la muerte. Su hija, Kali, era la parca; la encargada de llevar a las almas oscuras hasta el Averno[2].

Azrael para liberar a Hela necesitaba poseer un gran número de almas para conseguir el poder necesario que le permitiese destruir la séptima luna, liberando así a su amada del confinamiento que habían sufrido, aunque eso supusiera destruir toda la vida conocida y por conocer. Mot estaba débil tras la gran guerra[3]; Azrael aprovechó la ocasión y abrió la puerta del Averno dejando así salir a los siete ángeles oscuros, y tras lo cual podrá dominar el mundo. Los ángeles oscuros eran: Fouco, Aurel, Craita, Traian, Vali, Pielka y el más temido de todos: Nadezhda. La diosa Mot era la creadora de todo el universo y madre de los demás dioses: Eón, dios del tiempo; la diosa Aoni, diosa del fuego; la diosa Eredia, diosa de la tierra; el dios Orisha, dios del mar; la diosa Liv; diosa de la vida, y Hela. Azrael es el dios de la destrucción y su poder aumenta con las almas de los humanos, surgió del Caos al igual que Mot. Con la gran guerra, consiguió muchas almas y se hizo muy poderoso; pero Liv consiguió pararle a tiempo encerrando a los ángeles oscuros en el Averno.

 

 

Leith era un arcángel, sin embargo, Leith no recuerda de su pasado como arcángel. Después de la guerra una parte de ella había quedado ausente, dormida. No obstante, aún recordaba su misión: salvar a Sapta Dvipa. Ella ahora trabajaba con un grupo formado por: Bastian, un semigigante rudo como una piedra; Huor, un elfo con gran puntería y Emer un joven kender un poco nervioso. Bastian era un semigigante[4] que medía dos metros y medio de altura, ancho y robusto. Estaba rapado y nunca llevaba barba. Tenía la piel negra, los ojos oscuros y un cuerpo atlético. Tenía treinta y cuatro años, diez más que Leith. Su vestimenta consistía en un pantalón ancho hasta las rodillas; del que colgaban sus dos hachas; unas botas marrones y el torso de una armadura de cuero por debajo de la cual solía llevar una camisa simple.

Huor era un elfo[5] de veintiséis años que medía aproximadamente 1’80. Su vestimenta consistía en: la parte superior de una armadura de cuerdo, unas botas negras, una camisa verde, una capa y unos pantalones del mismo color. Huor era arquero, así que llevaba el carcaj y el arco en su espalda. Su pelo era corto, castaño y ondulado; sus ojos eran verdes y su piel tostada

Emer era un kender[6] de unos diecisiete años que poseía una energía que agotaba a cualquiera. Era el más joven y el más bajo del grupo pues medía sólo 1’50. Su vestimenta era sin duda la más peculiar de todo el grupo: llevaba una chaqueta marrón de mangas largas, con varios bolsillos y cerrada sólo por el torso; una camisa amarilla mostaza por debajo, unos pantalones anchos verdes y unas botas negras. La piel de Emer era blanquecina, su pelo era pelirrojo, ondulado, corto y alborotado; y sus eran ojos de color miel. Como arma usaba unos cuchillos que tenía atados a su cinturón.

Hest era el caballo de Leith, un caballo negro de unos seis años y una belleza embriagadora. Sus ojos eran también oscuros y además poseía una elegancia magistral.

Sobre él montaba Leith, una mujer de carácter y corazón de hielo, pero al mismo tiempo poseía un fuego interno indescriptible. Era alta, esbelta y estaba en buena forma física.

Leith tenía los ojos azules como el cielo; su pelo era rubio, pero con reflejos castaños, largo y lacio; y su piel era blanca.

Leith vestía con una armadura pegada a su cuerpo que constaba con unas hombreras que continuaban por parte de su brazo hasta la mitad de sus bíceps. Por debajo de la armadura llevaba un mono del mismo color apenas visible a excepción de la minifalda pantalón que dejaba divisar ligeramente la armadura inferior. Además, poseía unos guantes que se adherían a sus manos; realizados con el mismo metal de la armadura; para permitir un movimiento completo. Para separar la parte superior e inferior de la armadura Leith usaba un pañuelo rojo. También tenía un par de botas que le llegaban hasta las rodillas y de puntera metálica. Su arma era una espada larga y de acerco que guardaba en una funda atada la parte inferior de la armadura.

Pero esta historia no comienza con nuestros protagonistas sino cuando Azrael abrió las puertas de Averno para liberar a los sirvientes de la oscuridad[7], en cuanto eso sucedió el arcángel dormido de Leith despertó para reanudar su misión: salvar Sapta Dvipa.

[1]                     Sapta Dvipa: nombre que recibe el mundo en el que se encuentran nuestros protagonistas. Por ahora únicamente está formado por una masa de tierra que recibe el mismo nombre del planeta, pero más adelante se crearán más continentes y este continente cambiará su nombre por el de Lynedland.

[2]              Averno: también conocido como infierno. Lugar a dónde van a parar las almas malignas para ser castigadas por sus pecados por toda la eternidad.

[3]              En la gran guerra lucharon todos los reinos en una guerra mundial, la guerra terminó cuando un gran río inundó Sapta Dvipa y dividió el mundo en siete partes, era tan largo y extenso que nada pudieron hacer los reinos y se quedaron con las fronteras pactadas, llegando así por fin la paz a Sapta Dvipa.  La guerra duró 4 años en el s. V (400— 404) dos siglos antes de la era actual.

[4]              Mestizo entre un humano un gigante. Los mestizos de gigantes con otras razas son muy poco frecuentes. Normalmente los semigigantes viven una media de 160 años y poseen un desarrollo evolutivo bastante parecido al de los Elfos y al de los gigantes.

[5]                     Los elfos viven más que los humanos, de hecho, por cada diez años de un humano un elfo vive veinte. Los elfos alcanzan la madurez ; veinte años; igual que los humanos, pero una vez llegada esa edad la decadencia hacia la vejez es mucho más lenta que la de un humano, viviendo así casi el doble de un humano.

[6]                     Los Kender son pequeñas criaturas humanoides ligadas a los enanos o duendes.

[7]                     También conocidos como los ángeles oscuros.

Autor: elenasiles

En 2014 publiqué mi primer libro impreso "La Prueba". En 2019 publiqué La Guerrera Drager , en 2020 Piratas de Sagara y en 2021 Los Guardianes de Almas. Fui directora de YouAreWriter desde 2013 a 2019. He participado como autora en Renacer, Antología Benéfica (2020), en Invencibles, Una antología benéfica (2021) y en Antología Recuerdos de Tinta (2021). Además he coordinado, editado y publicado Antología Show Your Rare (2020) , Antología Sueños de Aire (2020) y Antología Criaturas de la Noche (2021) Mi email es: youarewriter.wordpress@hotmail.com Mi blog: www.elenasaavedrasiles.wordpress.com

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