La Prueba cap 7 por Elena Siles

Capitulo anterior: https://elenasilesbernal.wordpress.com/2016/05/25/la-prueba-cap-6-por-elena-siles

Capítulo 7

Agatha observó a los nuevos jugadores que habían entrado en la Prueba. Entre ellos destacaba una mujer de color que parecía ser una apuesta segura para ganar la Prueba; lo cual no le hacía mucha gracia. Agatha ya había apostado por Cat y con la entrada de Tyra en la Prueba era probable que su apuesta fracasara. Tenía que hacer cualquier cosa para evitar tal suceso.

 

Jack miró la foto de Tyra—Esta es mi mejor apuesta, una ex presidiaria seguro que se comerá con patatas a tu querida Cat.

 

Agatha, enfadada como una cría, salió de la sala y se encaminó por el pasillo hasta llegar a un gran despacho. Al abrir la puerta pudo ver como la rata de Swing, el ayudante personal de su padre, el señor Buffet, estaba rellenando unos papeles. Un ser de baja estatura y de piel tan blanca como la leche, de físico débil. Repeinado perfectamente y vestido con un elegante traje que no podía esconder su demacrada figura.

 

Agatha le miró bastante enfada—¿Por qué mi padre ha metido a unos asquerosos negros en mi juego?

Swing se repeinó y ofreció una afilada sonrisa a su ama—Ya sabes cómo es tu padre él quería que la Prueba fuese más divertida. Con unos negros en el juego todos querrán sus muertes y eso aumentará las apuestas para los otros jugadores. Son cosas de negocios, tú no las entenderías nunca.

Agatha se sintió tan ofendida que decidió acudir directamente a su padre, se iba a enterar esa rata inmunda de quién mandaba allí.

Isabelle se sentó en un sillón y se llevó las manos a la cara solo de pensar en lo que estaba pasando; quería entender los juegos en que se metía su marido y en los que ahora, ella estaba metida. Jack se acercó a ella con una copa de vino y se la ofreció, ella al ver la copa la cogió temblando.

 

— Te veo nerviosa querida Isabelle—puntualizó Jack.

— No me puedo mentalizar en jugar a estos malditos juegos.

Jack cogió de la mano a su amiga para enseñarle una pequeña sorpresa, seguro que lo que vería cambiaría su forma de pensar totalmente. Quería llevarla a apostar en otro juego que seguro que le interesaría—Querida acompáñame a ver una de las apuestas, seguro que cambiaras de idea con lo que verás.

 

Isabelle acompañó a Jack a una de las salas donde proyectaban una grabación en directo, había gente viendo lo que sucedía y solo podían hablar del dinero que apostaban.

En esa imagen aparecía una joven que trabajaba de camarera y que recibía una visita, un hombre de negro le enseñaba un maletín y le daba una foto. La joven se quedaba pensativa ante lo que pudo ver.

 

Jack miró a Isabelle y sonrió—¿Tú crees que esa chica aceptaría ese millón de dólares por matar a otra persona?

Isabelle se quedó pensativa al ver a aquella chica en la pantalla —Lo hará.

—¿Por qué?—le preguntó Jack al ver tan segura a su amiga— ¿Por qué crees que esa mujer se manchara las manos de sangre?.

—En pleno verano esa chica lleva una camisa de manga larga, por lo que es una drogadicta, por lo que está desesperada por conseguir dinero.

 

La camarera cogió el arma y salió del bar para hacer el trabajo que le pidieron, matar a un contable judío de la quinta avenida.

 

Isabelle sonrió y terminó la copa de vino y al dejar su copa sonrió, recordado el motivo de su visita—Quiero saber cómo está mi William….

 

Jack cogió un mando y puso las imágenes de la Prueba. Agatha sonrió al ver como uno de sus adversarios de su querida Cat caía. La copa de vino cayó al suelo rompiéndose en mil pedazos, Isabelle vio como el crio moría al recibir el disparo y una lágrima se resbaló por su rostro lentamente.

 

Agatha sonrió acariciando sus afilados dedos—Has perdido Isabelle. Tu apuesta se volvió loca, la desesperación de la supervivencia.

Jack acarició el rostro de Isabelle limpiándole las lágrimas— ¿Cuándo te darás cuenta que nosotros somos mejor que ellos? Ellos sólo han nacido para morir para nuestro placer…empieza a ser como nosotros Isabelle o me temo que ya no podré darte cabida en nuestro selecto grupo.

 

Swing estaba en el despacho del señor Buffet viendo todo lo que estaba pasando en la Prueba, incluyendo el espectáculo de aquella chica rubia tan perfecta que se acercaba a la cámara y enseñaba los pechos.

 

Swing cogió su móvil y llamo a la isla—Denle un regalo a la chica rubia.

 

El sonido de un avión se hizo con el silencio del lugar, sin previo aviso había llegado el señor Howard Buffet de sus negocios por Europa. Agatha sonrió al ver como unos de los criados le informaba de la llegada de su padre. Su padre era un hombre bastante alto y de porte elegante, pelo castaño y ojos azules. Agatha abrazó con fuerza a su padre, este acarició el rostro de su hija pequeña la cogió de la mano y caminaron hasta el despacho de éste.

 

Agatha le miró a los ojos y sonrió—Papá aposté por Cat en la “Prueba” quiero que le des una oportunidad.

Howard acarició el rostro de su hija y asintió — Claro cariño, pero ahora tengo que resolver algunos problemas en mi despacho.

— Vale papá – Agatha se despidió de su padre con una sonrisa perversa en su rostro.

Howard entró en su despacho, dejando atrás a su hija. Cuando entró en su despacho allí estaba Swing dispuesto a ponerle al día con lo sucedido en la Prueba—Señor, la “Prueba” comenzó hace un par de días y tuvo un gran éxito entre los apostadores. Cómo ya sabrá el otro grupo de jugadores ya ha llegado a la isla. Han muerto dos de los jugadores y John ha conseguido infiltrarse en el segundo grupo de jugadores.

— Mi hija me ha pedido que ayude a su apuesta y lo haré; pero sólo mientras no interfiera en contra de la mía. Envía un pequeño obsequio a una jugadora llamada Cat, pero asegúrate de que no sea perjudicial para mi apuesta Swing.

— Si señor – contestó Swing que inmediatamente hizo el pedido por el ordenador, poco después se dirigió de nuevo a Howard– Ya está hecho señor.

— Gracias Swing, puedes marcharte— le ordenó Howard y éste inmediatamente se marchó de su despacho.

Howard visionó las imágenes de la Prueba y sonrió satisfecho. Estaba ganando millones con la Prueba, y además estaba dando su peculiar merecido a esas ratas inmundas. Pero aquello era muy aburrido… así que decidió otorgar a los espectadores algo más de diversión.

 

Howard cogió su móvil y marcó un número— Ya puedes matarles a todos— Howard colgó y sonrió para sí mismo orgulloso.

Siguiente capítulo: https://elenasilesbernal.wordpress.com/2016/07/25/la-prueba-cap-8-por-elena-siles

Autor: elenasiles

En 2014 publiqué mi primer libro impreso "La Prueba". En 2019 publiqué La Guerrera Drager , en 2020 Piratas de Sagara y en 2021 Los Guardianes de Almas. Fui directora de YouAreWriter desde 2013 a 2019. He participado como autora en Renacer, Antología Benéfica (2020), en Invencibles, Una antología benéfica (2021) y en Antología Recuerdos de Tinta (2021). Además he coordinado, editado y publicado Antología Show Your Rare (2020) , Antología Sueños de Aire (2020) y Antología Criaturas de la Noche (2021) Mi email es: youarewriter.wordpress@hotmail.com Mi blog: www.elenasaavedrasiles.wordpress.com

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