La Prueba cap 5 por Elena Siles

Capitulo anterior: https://elenasilesbernal.wordpress.com/2016/03/24/la-prueba-cap-4-por-elena-siles

Capítulo 5

Un joven con el pelo castaño, lacio y corto está trabajando con un ordenador a altas horas de la noche. Sus ojos castaños estaban rojos por el esfuerzo que suponía mantenerlos aún abiertos, su piel blanca brillaba con la luz azulina del ordenador. Sobre su mesa tenía su placa de policía en el que se podía leer su nombre: Simon. De pronto una sombra oscura le golpea por detrás y se lleva a Simon.

Una joven estudiante está lavándose los dientes con fuerza mientras se mira atentamente en el espejo con sus ojos azules. Le encantaba mirarse al espejo. Ella se veía casi como una diosa de la belleza. Su pelo rubio, largo y ondulado le caía por su piel blanca y tersa; eso sin contar su rostro delicado y dulce que la convertían en una joven realmente atractiva. Incluso poseía un cuerpo cuyas medidas eran perfectas al igual que todo lo demás en ella; la única imperfección que poseía Brittany era la soberbia. De hecho, estaba tan atenta a su propia imagen que no pudo ver que alguien se escondía detrás de la puerta de su cuarto de baño para dormirla y llevársela lejos de su mundo perfecto.

Un hombre afroamericano está arreglando un coche en su taller de mecánico cuando escucha unos ruidos extraños, pero decide que es sólo su imaginación y sigue trabajando. El hombre vestía el típico mono azul con su nombre hecho con un bordado amarillo: Wesley. Aparte de tener las típicas características de un hombre afroamericano de mediana edad: pelo corto, rizado y negro, y los ojos castaños. Wesley tenía un rasgo muy común entre los de su raza: una nariz redonda y unos labios gruesos. Lo más identificativo de su rostro era sin duda su bigote, su cuerpo era más bien normalito a igual que su estatura. Wesley tenía una personalidad muy definida: amable, sincero y muy gracioso. No tenía enemigos, al menos no que él supiera y siempre pagaba las facturas, aunque más de una vez tuvo que trabajar en más sitios para poder llegar a fin de mes. Wesley silbaba mientras trabajaba, era algo que le ayudaba a concentrarse en su trabajo; pero su alegre silbido se apagó cuando un hombre misterioso le acorraló y le sedó con una jeringuilla. Wesley cayó al suelo y el hombre misterioso se lo llevó a rastras rápidamente.

Caroline se peinaba su alocado y largo pelo pelirrojo mientras escuchaba la última canción de su grupo favorito: 30 seconds to Mars. Sostenía el cepillo a forma de micrófono mientras se desplazaba por su habitación, pues aunque era secretaria ella siempre había soñado con ser cantante, además no podía evitar cantar aquella canción pues era su favorita.

Ella no se consideraba una mujer hermosa, sino todo lo contrario y no debería de pensar así pues Caroline, aunque no poseía una belleza impactante como la de Brittany poseía una belleza dulce que brotaba de ella misma. Ni siquiera su maravillosa sonrisa y su cuerpo delgado y atractivo podía ver aquellos ojos. Caroline no se veía nada bueno en ella a pesar de que tenía muchísimas cualidades y no sólo físicas sino también de personalidad. Como por ejemplo su voz dulce que salía de sus carnosos labios rosas y que inundaba toda la habitación. De pronto se dio la vuelta y se encontró cara a cara con su secuestrador, pero no pudo recordar nunca su rostro o su voz; de hecho, lo único que pudo ver fue una figura oscura antes de caer dormida entre los brazos de su secuestrador.

 

Tyra era la típica mujer fuerte afroamericana que bien podría dejarte K.O. con un único derechazo. Ella estaba ordenando unos papeles de su último trabajo y contando los billetes que había conseguido al detener a ese último delincuente. Tyra era caza—recompensas, lo que era bastante irónico pues ella misma había estado en la cárcel en el pasado. Fue allí donde se hizo las rastras que tanto la caracterizaban y el tatuaje del muslo que le recordaba todos los días que nunca más volvería a la cárcel. Tyra se reformó después de ir a la cárcel, fue lo que la hizo despertar, allí se pulió aún más los músculos y su físico. Mientras estaba en la cárcel aprendió muchas cosas y eso le hizo querer cambiar definitivamente y convertirse en una persona de bien. Pero al llegar al mundo real se dio cuenta de que los trabajos normales no eran para ella así que decidió ser caza—recompensas; así mantendría la adrenalina de su antigua vida pero sin incumplir la ley sino haciendo que se cumpla. Estaba incluso pensando convertirse en policía lo que sería del todo irónico, pero no pensaba seguir en aquel cuchitril de trabajo, necesitaba ascender y llegar hasta lo más alto. Ella siempre había sido así de ambiciosa, y jamás se daría por vencida hasta que obtuviera lo que estaba buscando: reconocimiento por su trabajo.

Tyra estaba muy contenta ese día porque había cazado a varios maleantes así que tenía pasta para dos meses, lo que le permitiría darse algún capricho. Se compraría unas zapatillas nuevas, la verdad es que las necesitaba para su nuevo trabajo. Perseguir a los delincuentes con botas no estaba mal, pero si se compraba unas zapatillas seguro que corría más y terminaba antes el trabajo. Quería llegar algún día a su piso antes de medianoche y terminar aquel libro que comenzó en la cárcel antes de que cogiera moho. Tyra era una profesional pero no tuvo nada que hacer contra el dardo narcótico que le dio en el cuello. Su secuestrador sabía que si no lo hacía así jamás hubiera podido secuestrar a Tyra. Ahora que por fin tenía a los nuevos jugadores de la Prueba podría disfrutar del espectáculo.

 

Los cinco protagonistas están en la playa inconscientes cuando John se les acerca, les despierta y se marcha antes de que puedan ver quién es. Tyra se levanta rápidamente, pero no consigue ver a John a tiempo; los demás sin embargo deciden levantarse a su propio ritmo. Los cinco se quedan mirando entre sí confusos.

 

Suena entonces una voz grave por un megáfono— Buenos días. Estáis aquí para jugar un juego que me gusta llamar la Prueba. Las personas que están a vuestro lado serán vuestros compañeros o vuestros rivales, vosotros elegís. En cada rincón de esta isla hay cámaras que os grabarán en tiempo real y cuyas imágenes serán transmitidas por internet en lo que se conocerá como el reallity más visto de toda la historia. Vuestro objetivo será sobrevivir el tiempo suficiente como para llegar hasta el otro lado de la isla dónde hallaréis un barco que os llevará a casa. Tenéis 4 días para superar la Prueba, aquellos que consigan llegar hasta el barco. Pero hay un pequeño detalle: ya hay otro grupo de otras cuatro personas en la isla que os lleva dos días de ventaja y sólo hay cuatro pasajes para ese barco. Así que tenéis dos opciones: o intentáis inútilmente alcanzarles o les matáis antes de que se oculte el sol del cuarto día. Vosotros decidís jugadores. Vuestra vida o la de ellos. Bienvenidos a la Prueba.

Siguiente capítulo: https://elenasilesbernal.wordpress.com/2016/05/25/la-prueba-cap-6-por-elena-siles/

Autor: elenasiles

En 2014 publiqué mi primer libro impreso "La Prueba". En 2019 publiqué La Guerrera Drager , en 2020 Piratas de Sagara y en 2021 Los Guardianes de Almas. Fui directora de YouAreWriter desde 2013 a 2019. He participado como autora en Renacer, Antología Benéfica (2020), en Invencibles, Una antología benéfica (2021) y en Antología Recuerdos de Tinta (2021). Además he coordinado, editado y publicado Antología Show Your Rare (2020) , Antología Sueños de Aire (2020) y Antología Criaturas de la Noche (2021) Mi email es: youarewriter.wordpress@hotmail.com Mi blog: www.elenasaavedrasiles.wordpress.com

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