Historias Tristes cap 16 por Haruna Kiraragi Kontong

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Capítulo 16: Cabos que se atan poco a poco

Fuente: www.pixabay.com
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Cristóbal

Pero, es hora de dejar de llorar. Lloraremos mañana, para su sepelio. Por el momento, hay que descubrir quién está detrás de la muerte de tan dulce ser.

Jaime

Hay cosas que se esconden con facilidad. Tanto las fortalezas como las debilidades.

Cristóbal

¿Qué es lo que dices con tanta reflexión? Me sorprendes, Jaime. Pensé que eras un hombre de golpes y nada más.

Jaime

Mirando de frente a Cristóbal

Las apariencias engañan, Cristóbal. Y unas más que otras.

Cristóbal lo mira incrédulo y ambos se retiran, caminando Cristóbal más rápido que Jaime.

Aparece en escena Luisa con una manta.

Luisa

Ya es muy tarde, aunque para otros es muy temprano. Aprovecho que no tengo que trabajar para dormir. Tengo que descansar, para después poder luchar. Espero que aparezca pronto el asesino.

Se acuesta en el centro del escenario y la rodea Fortuna.

Fortuna

Es por causa tuya que Jorge está libre. En este sueño lo recordarás. Recordarás aquel incidente hace algún tiempo ya. Recuerda a tu amiga. ¿Cómo se llamaba?

Luisa (con voz de dormida)

Gardenia

Fortuna

Exacto. Ella era también una gran artista. Ella pintaba. Ése era su talento. Hacía los escenarios más hermosos para las obras de teatro del pueblo donde pasaste un verano. ¿Lo recuerdas?

Luisa

Sí.

Fortuna

¿Qué le sucedió?

Luisa

Se sienta, pero permanece con los ojos cerrados.

Se enamoró de un chico que llegó también de la ciudad.

Fortuna

Pero, dime más. Hay que sacarte cada cosa con una pala. Ni con una cuchara se puede siquiera. Cuenta (dice esto moviéndose alrededor de Luisa, quien sigue con los ojos cerrados. Es como si fuese sonámbula). Di todo lo que es menester escuchar.

Luisa (se levanta y avanza un par de pasos, permanece con los ojos cerrados)

Durante mi adolescencia, fui a pasar un verano en casa de una prima en un pueblo muy alejado de nuestra ciudad. Elsa no fue porque le pareció aburrido, tampoco se llevaba bien con nuestra prima. Ella era de entre mis primas la más querida, incluso mi mejor amiga. Por ella conocí a una chica de nuestra edad. Una chava más, como dirían algunos. Su nombre era Gardenia. Le encantaba participar en las obras de teatro del instituto y también en algunas del pueblo. Eso la hacía diferente. Pero, aunque fueras a las presentaciones, casi nunca la podías ver. Ella era de los que trabajaban tras bambalinas. Le encantaba hacer los escenarios. Desde una simple flor hasta la torre de Julieta, ella era capaz de construir todo eso. Pero, una semana después que llegué, apareció otra persona. Un joven un poco mayor a nosotras, quien la enamoró.

Empieza a gemir. Como que los recuerdos le duelen.

Fortuna

Pero, sigue contando. Falta más. Tú sabes que falta mucho más.

Luisa

Se conocieron ese fin de semana que se presentaba una obra por el aniversario de la fundación del pueblo. Todos estaban felices. Yo la iba a ver con mi prima cuando escuchamos parte de su conversación. Él parecía estar encantado con ella y quería salir, pero no quería ir en contra de lo que decían sus padres. Además, en un pueblo pequeño todo el mundo se enteraba de todo. Como al siguiente día nos íbamos las tres a otro pueblo donde había un lago, le dijimos que lo invite. Ella tenía miedo que la rechazara, pero accedió gustoso. Parecían una pareja de lo más normal. O incluso hasta más cariñosa que las demás. Era su primer enamorado. Ni ella ni nosotras sabíamos que sería también el último. Apenas teníamos catorce años. ¿Qué sabíamos de los peligros?

Se arrodilla. Ya no puede más. En las últimas oraciones que pronuncia su voz se quiebra y hasta casi grita.

Fortuna

Sigue contando. Sabes que te acercas al final.

Luisa

Poco sabíamos de él. Bien decía mi abuela: “Si no conoces bien a alguien, no le entregues tu confianza. No sea que aquella persona cambie muy a menudo su personalidad. Puede esa persona ser la más cariñosa del mundo hoy, pero mañana puede ser el monstruo más cruel que la humanidad pueda algún día conocer. Claros ejemplos a seguir en la penosa construcción que requiere una personalidad propia, que no cambia.” Y, como respuesta, Elsa solía decir:

“Cultiva la vieja máxima

Mente sana en cuerpo sano

Entrénate con esmero y dedicación

Sé el atleta de la victoria

Y ante todo conócete a ti mismo.”

Resultaba gracioso escucharla responder de aquella manera, ya que ella no era una persona de ejercicios. Con mucho esfuerzo si hacía los del instituto y eso porque era calificado. Mi hermana… cuánto la extraño.

Fortuna

Sigue. No detengas tu relato. Sé que el trago es amargo. Pero, al mismo tiempo, es un mal necesario.

Luisa

Un fin de semana se desapareció Gardenia. Dejó descuidado el trabajo para una obra que se iba a presentar una semana después. La buscamos por todo el pueblo e incluso por el pueblo vecino donde estaba el lago, pero no aparecía. No dijimos lo de ella y su novio, porque no nos pareció importante. Cuando no lo encontramos, ni hallamos rastro de su estancia en el pueblo, decidimos contar lo que había surgido entre ellos, por si acaso fuese una simple fuga de enamorados. Íbamos rumbo a casa de los padres de Gardenia cuando vimos las patrullas de policía afuera de su casa. Una vez dentro, descubrimos la verdad. Gardenia había sido asesinada. La encontraron en la rivera del lago del pueblo vecino. La pobre había sido violada. Era una chica muy alegre, muy feliz, y tuvo una muerte terrible. ¿Por qué tuvo que morir así?

Rompe en llanto. Ya no puede aguantar más.

Fortuna

Y eso que tú no sabes lo que ha sucedido desde ese entonces, querida Luisa. Culpa no viene a influir en ti por el momento, pero yo sí. Por causa tuya, por acolitar, por ser alcahueta y apoyar lo que no debías, esa chica murió. La sangre de ese asesinato corre por tus sucias manos (Luisa hace como que se mira las manos y de alguna manera trata de limpiarlas). Y lo más triste de todo, es que ese mismo hombre, ese mismo joven que fue para Gardenia un encanto, es ahora un hombre. Es un hombre que no difiere mucho de aquel joven que enamoró a una dulce e inocente jovencita. Ese hombre, aquel que conociste en esa ocasión, es nada más y nada menos que…

Aparece Justicia con paso apresurado

Justicia

¡Hermana, no! No es oportuno que reveles lo que debe ser secreto.

Fortuna

Pero ustedes con sus métodos harán que nos lleve una eternidad llevar a cabo la resolución de este mundano asunto. No me puedes negar que es un placer jugar con estos mortales.

Justicia

Con actitud recriminatoria.

¡Hermana Fortuna!

Fortuna

Ahora me desapruebas, pero si fuese tu caso no actuarías de la misma manera. Si los dioses lo permitieran, hasta contigo jugaría.

Justicia

No es de tu incumbencia lo que es de la mía.

Fortuna

Ni es de tu incumbencia lo que es de la mía.

Justicia

No es hora de pelear entre nosotras, hermana. Deja ya tus infantiles juegos. No todo es sufrimiento. (Se acerca a Luisa). Si pudiera la abrazaría, para tratar de mitigar su dolor, pero eso es…

Llega Esperanza con un paso lento pero seguro y con un rostro lleno de amabilidad.

Esperanza

Eso es de mi competencia.

Se acerca y abraza a Luisa. Ella deja de llorar y descansa en los brazos de Esperanza. Poco a poco la recuesta de nuevo en el piso y la cubre con su manta.

Mucho daño has hecho ya a esta mortal, Fortuna. Es hora que al menos en sus sueños pueda descansar.

Fortuna

Tu carácter me resulta demasiado serio, Esperanza. No sé cómo puedes hacerle honor a tu nombre.

Se retira mostrando su lado oscuro. Desde el otro lado aparece Elsa.

Elsa

Hermana, al menos puedes descansar.

Esperanza

Y es algo que podrás hacer tú también, cuando tu alma encuentre paz y tranquilidad.

Elsa

Es un sueño que se me antoja lejano. Pero, el ver a mi hermana dormir me hace sentir tranquila de alguna manera.

Justicia

Esperemos que pronto se resuelva esto.

Elsa (suspira)

Esperemos.

Justicia se retira. Llega Jaime.

Jaime (exclama en muy alta voz)

¡Querida mía, tengo que contarte algo!

Luisa

Jaime, déjame descansar. Ha sido una madrugada muy pesada y necesito descansar.

Jaime

Discúlpame. No lo había considerado. La adrenalina sigue fluyendo por mis venas y no me permite sentirme cansado. Es como cuando estás en el ring. Sólo piensas en tu objetivo, sin pensar en el agotamiento físico o la consecuencia de los golpes. Sólo piensas en el presente, sin recordar el pasado ni soñar con el futuro. Es sólo el momento que estás viviendo.

Luisa

Recuéstate. También necesitas descansar.

Jaime

Tienes razón, querida.

Se recuesta junto a Luisa. Se quedan un rato en silencio.

Luisa

¿Qué me ibas a decir?

Jaime

Ahora que lo mencionas, no lo recuerdo.

Luisa

Quizá lo recuerdes después de dormir.

Jaime

Sí. Espero recordarlo pronto.

Elsa

¿Qué es aquello que has olvidado? Yo también espero que lo recuerdes pronto.

Las luces se apagan. Cuando se encienden, aparece Artemisa con Mr. Yeats.

Artemisa

No puedo creer lo que ha sucedido.

Mr. Yeats

Ni yo. Me es difícil creerlo. El mundo de las letras se encuentra en duelo. Me pregunto qué habrá hecho la señorita Elsa para acabar de aquella manera. Sé que no es asunto mío, pero si pudiese ayudar…

Artemisa

Quizá sea mejor que no se involucre, Señor.

Mr. Yeats

Quizá es lo mejor. ¿Ya tiene listo algo de la obra?

Artemisa

No se preocupe. Le entregaré todo tan pronto como sea posible.

Mr. Yeats

Usted y Jorge me sorprenden con vuestra eficacia. Mejores colaboradores no podría haber contratado. Mal que lo diga, tomando en cuenta los hechos actuales, pero me alegro de poder confiar en vosotros.

Artemisa

No se preocupe, Mr. Yeats.

Mr. Yeats

Os dejo ya que tengo otros asuntos que atender.

Mr. Yeats se retira. Llega Jorge.

Jorge

Y, ¿qué dijo?

Artemisa

Aparentemente no sospecha de ti. Pero sigo sin entender. ¿Por qué tenía que venir a hablar con él yo sola? ¿Podrías dejar el misterio de una vez? Si sigues actuando así de extraño voy a creer que tienes algo que ver con la muerte de Elsa.

Jorge originalmente le estaba dando la espalda, pero con estas últimas palabras se dirige inmediatamente hacia Artemis y arremete contra ella. La coge de los hombros y la zarandea.

Jorge

¿Te atreves a decir que yo tengo algo que ver con su muerte? ¿Yo, tu amante? ¿Aquel que ha conseguido colocarte en la posición en la que estás? ¿Te atreves a desconfiar de mí?

Artemisa (se muestra asustada)

Tú… has cambiado. Acaso, ¿fuiste tú?

Jorge

¡Basta ya!

Le da una cachetada a Artemisa, quien termina en el piso. Se queda unos segundos ahí y se levanta, alejándose inmediatamente de él.

Artemisa

Nunca antes… nunca antes habías levantado un dedo en mi contra. Aquellas mágicas manos capaces de crear la música más hermosa que se pueda escuchar tanto en una ópera como en un concierto donde sólo piensas en el mosh… esas manos que pueden componer la más hermosa sinfonía y las notas más rebeldes del rock metalero, son también capaces de golpear. ¿Serán capaces también de asesinar?

Jorge

¿Acaso te sorprende mi actitud? ¿Te sorprende mi fuerza? No deberías sorprenderte. Tú misma te lo has buscado. No haces más que quejarte y luego regresar a mis brazos como si nada hubiese sucedido. Dependes de mí. Si no fuera por mí, no estarías trabajando en esta gran obra con Mr. Yeats. Después el por qué cada vez te encuentro más parecida a Elsa.

Artemisa

Grita desesperada.

¡Deja de compararme con ella! ¿Te parece que es lindo comparar a tu pareja actual con la anterior, aún tomando en cuenta que la anterior ha fallecido hace poco por una mano cruel? No me sorprendería que la mano que la asesinó sea la misma que me acaba de golpear.

Jorge

Se acerca a Artemisa por detrás y le aplica la llave. Movimiento de lucha.

¿Te atreverías a acusarme? ¿Estás de mi lado o no?

Artemisa

Luchando por zafarse de la llave.

Jorge, me amas. Déjame ir.

Jorge

Nunca he amado. Ni de adolescente, ni de joven. Peor ahora de adulto, que sé de la crudeza de este mundo. ¿Por qué he de amarte, rata traicionera?

Artemisa

No. Yo no…

Jorge

¿Tú no qué? ¿Serías incapaz de traicionarme? ¿Porque me amas? ¡Déjate de estupideces! Baja de tu mundo de ensueño. Es hora que decidas a menos que quieras morir en este preciso instante. ¿Estás conmigo o no?

Artemisa

A… a…

Jorge

¿Qué, ayuda? Nadie te va a oír, peor socorrer. Tienes que decidir. ¿Conmigo o en mi contra?

Artemisa

Con… contigo

Suelta a Artemisa, quien cae a los pies de Jorge.

Jorge

Espero que con esto nunca se te olvide quién manda entre nosotros. No me sirves si no escribes. Si no cumples con tu parte eres un estorbo y una carga para mí. Anda a terminar la obra. Ya sabes cuáles son las consecuencias de tu desobediencia.

Jorge se retira y la deja sola a Artemisa. Justicia se acerca a ella cual guardiana.

Artemisa

No sé si Elsa pasó por esto. Me compadezco de ella. No es Elsa quien me impide disfrutar de lo que tengo. Soy yo quien creyó en falsas promesas, puse mi confianza en quien no debía y edifiqué un posible futuro sobre arena. Todo acaba de derrumbarse. ¿Por qué mostré debilidad? Ya no más. No aguanto esta situación. Es hora de hacer aquello que debí hacer antes. Si hubiera abierto los ojos hace algunas horas… Espero que no sea demasiado tarde.

Coge su teléfono móvil y marca un número. Por mientras se levanta y sale del escenario.

Justicia

A veces es difícil ver la realidad, más aún cuando el velo del amor nos enceguece. Es bueno despertar del sueño y ver nuestro alrededor, aunque eso traiga sólo dolor.

Ingresan Luisa y Jaime de un lado del escenario y del otro uno de los policías con un abogado ya entrado en años.

Luisa

A pesar de no haber dormido mucho puedo seguir en pie de lucha.

Jaime

Eso demuestra la fortaleza de espíritu que tienes.

Luisa

Dirigiéndose al policía y al abogado

¿A qué se debe vuestro llamado?

Abogado mayor

No estamos seguros si guardará relación, pero la señorita Artemisa se encuentra en este departamento rindiendo declaración.

Jaime

¿Artemisa? ¿Quién es ella?

Abogado mayor

Rival en letras de Elsa, y amante de Jorge.

Luisa

¿Jorge? ¿Amante de Jorge? Ya no me sorprende cualquier cosa de ese tipo. Es increíble que haya engañado a mi hermana. Ella, tan inocente, tan amable. Quizá nunca se dio cuenta que el hombre por el cual ella daría la vida la engañaba.

Jaime

¿Qué declaraciones está dando la señorita?

Abogado mayor

Ella afirma que hoy recibió un intento de asesinato de parte de Jorge. Desconozco por el momento el motivo. Pronto recibiremos el informe.

Aparece Artemisa con un abogado joven, quien la admira. Artemisa aparenta no darse cuenta.

Artemisa

Espero que cumpla con lo que me ha dicho, señor Abogado. No quiero mención referente a mi persona.

Abogado joven

No se preocupe, señorita. Eso es fácil.

Luisa

Se acerca a Artemisa y al Abogado joven.

¿Es usted Artemisa?

Artemisa

Sí. Me imagino que usted es la hermana de Elsa. Lamento mucho lo sucedido. También lamento… lo mucho que la lastimé a Elsa sabiendo que le estaba quitando su ser amado.

Artemisa empieza a llorar. Luisa la abraza.

Luisa

Desconozco sus motivos, pero espero que pronto todo cambie.

Artemisa

Y cambie para bien.

Jaime

Las estaciones del año cambian constantemente, pero se repiten cada año. Las hojas de los árboles caen en el otoño, y las que caen al año siguiente no son las mismas.

Artemisa

Desconozco si eres escritor, pero me has dado una idea. Nunca pensé que encontraría mi musa inspiradora en estas circunstancias. Se lo agradezco, señor.

Jaime

No fue aquella mi intención.

Luisa

Mi esposo suele filosofar.

Artemisa

Parece que Elsa tenía una gran familia. Oscuro el momento en que conoció a Jorge. Destino que no le deseo a mi peor enemiga, aunque ella ya está muerta.

Luisa

¿A qué se refiere? ¿Podría explicarnos?

Artemisa

No estoy completamente segura, pero creo que Jorge tiene que ver con el asesinato de Elsa.

Luisa

¿Por qué lo dice?

Artemisa

Trató de matarme el día de hoy. Me cogió por el cuello con un brazo y casi me ahoga. Temo por mi vida. No sé si Elsa pasó por esto.

Jaime

¿La cogió por el cuello?

Artemisa

Sí, señor…

Jaime

Jaime. Mi nombre es Jaime y mi esposa es Luisa. Obviamente ya sabe que es la hermana de Elsa.

Artemisa

Sí. Es evidente el parecido entre ambas. Hay algo que las relaciona.

Jaime

¿Le importaría decirme si la cogió de esta manera?

Jaime hace una demostración del movimiento de la llave con Luisa, quien no se asusta ya que confía plenamente en su esposo. Artemisa se asusta y se lleva las manos a su boca casi tapándola.

Artemisa

Es ésa. Exactamente de esa manera me cogió Jorge.

Jaime

Eso es una llave. Acabo de recordar lo que te quería decir hace rato, Luisa.

Luisa

¿Qué es, querido?

Jaime

Una de las cosas que se descubrió en la autopsia fue que no le llegó mucha sangre al cerebro. Fue estrangulada.

Luisa

¿Estrangulada?

Policía

Sí. Y lo más probable es que haya sido exactamente con el movimiento que el señor acaba de hacer.

Luisa

Pobre de mi hermana

Artemisa

Entonces sí fue Jorge quien mató a Elsa.

Abogado joven

Eso no lo podemos asegurar por el momento. Si bien es cierto que ya sabemos que uno de los sospechosos es capaz de realizar ese movimiento, también sabemos que muchas personas lo pueden hacer, tal como acaba de demostrarlo el señor Jaime. Debemos tener más pruebas para saber quién es el verdadero asesino detrás de este extraño caso.

Artemisa

Que el Señor nos escuche y nos permita resolver esto pronto.

Voz de Esperanza

Que así sea

Siguiente capitulo: https://elenasilesbernal.wordpress.com/2015/11/04/historias-tristes-cap-17-por-elena-siles

Fuente: http://www.historiastristes.soopbook.es

Autor: elenasiles

En 2014 publiqué mi primer libro impreso "La Prueba". En 2019 publiqué La Guerrera Drager , en 2020 Piratas de Sagara y en 2021 Los Guardianes de Almas. Fui directora de YouAreWriter desde 2013 a 2019. He participado como autora en Renacer, Antología Benéfica (2020), en Invencibles, Una antología benéfica (2021) y en Antología Recuerdos de Tinta (2021). Además he coordinado, editado y publicado Antología Show Your Rare (2020) , Antología Sueños de Aire (2020) y Antología Criaturas de la Noche (2021) Mi email es: youarewriter.wordpress@hotmail.com Mi blog: www.elenasaavedrasiles.wordpress.com

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