Tragada por la tierra por Elena Siles

Fuente : Pixabay.com

Ya no duelen estas heridas sobre mi cuerpo. Ya no me afectan tus palabras en mi mente Cuando mi sangre corra como un rió sobre estos recuerdos los borrará dejando sólo el rastro rojo de su paso. Borrará tu sarcástica sonrisa de tu rostro y te hará ver el mío. ¿Ves el lila de mi piel? ¿Crees que voy a seguir llorando y temiéndote como si yo fuera una delicada flor a la que pisoteas porque es la única manera de sentirte hombre? No más. Nunca más sufriré en soledad. No más lágrimas por algo que jamás lo mereció. Ya no duelen tus golpes e insultos. Ya no duelen estas heridas sobre mi cuerpo. Ya no me pesan mis desencajados y rotos huesos. Ya no más lágrimas sobre mi rostro. Salí libre el día que pude salir de este infierno y lo hice sola, como también me enfrenté a ti, supe que valía mucho más y también sola tuve que enterrarme.

Me llamo Monique, mi madre me llamaba Moni, tenía 28 años cuando me amordazaron, violaron, golpearon y me asesinaron, y quedé olvidada bajo la tierra. Maldito sea el día en el que olvidaron mi nombre, sólo así confirmaron que un asesino juegue libre, confirmaron que matar era algo sano. Él sigue matando, pero como yo, ellas también quedaron olvidadas y como yo siguen enterradas bajo tierra, olvidadas. Una de ellas es una niña de 14 años se llamaba Marie, la mató ahogándola con su propia sangre. Después de haberle metido tantos palos que quedaron sus pulmones encharcados y reventados por esa tubería de hierro, murió. Somos muchas, todas estamos en esta fosa común esperando que alguien se acuerde y nos haga justicia. Que se acuerde de nuestros nombres y grite por nuestra venganza. Ya no duele tus golpes, ya no duelen tus insultos. Ya no puedo sentir nada más que odio y nostalgia por volver a casa, porque sé que jamás volveré. Ya no me pesan mis huesos rotos. Ya sólo me pesa la tierra que ahí sobre mí, que me cubre en el olvido. Ahora sólo me alivia saber que no podré nunca sentir más tus golpes porque estoy muerta. Conozco a una bestia que debe ser encerrada, pero que dejamos escapar y ahora que ataca no hacemos nada. Cerramos los ojos y esperamos que un milagro que acabe con él, pero como no sucede nos quitamos la responsabilidad y la verdad de encima, porque nos asusta, nos acorrala y nos exige esfuerzo. Y ello es lo último que queremos porque en fondo sino nos afecta a nosotros no nos importa en absoluto. Es tan cierto como que yo ya no respiro y como que Marie jamás podrá recibir su primer beso. Llegaron estas palabras a un ángel y el ángel vino a rescatarme. Aún me recordaban, sólo que olvidaron porque era demasiado duro aquel recuerdo. Y encontraron a la Bestia e hicieron justicia. Yo pude descansar empaz sabiendo que mi asesino estaba bajo una jaula, que ya no haría más daño y que mi nombre ya sólo se pronunciaría con amor. Todo estaba resulto, aunque ojalá no hubiera llevado tanto tiempo, se llevó tantas vidas… Para el pasado no hubo soluciones, para mí no hubo un hijo, no pude casarme y para Marie ni siquiera pudo enamorarse por primera vez… Ella a igual que muchas no habían vivido, tan sólo pudieron ver una efímera idea de su vida. Y quizás si hubiéramos abierto los ojos antes, Marie ahora podría haber sentido ese primer beso, y quizás yo ahora estuviese casada, y con un hijo magnífico. Se hizo justicia y ya no pudimos hacer nada por el pasado. El cuento terminó con final feliz porque al final el malo perdió y los buenos ganaron a la Bestia. Todos comieron perdices y vivieron felices. Qué final más lindo para una historia tan trágica. ¿Verdad? Ojalá. Pero yo no dije que estas palabras fueran verdad. Yo sigo muerta, bajo tierra. Estas palabras fueron escritas por otra persona que no quiere cerrar los ojos sino enfrentarse a lo que le venga aún cuando la verdad sea tan desgarradora que le ciegue. La verdad es que sigo enterrada, esperando a ese ángel salvador. Esperando que me recuerden. Ya no me duelen tus golpes porque ya no puedo sentir nada más que el vacío. Sólo tengo un vago recuerdo de estos sentimientos y cada segundo que pasa voy inundándome más en el olvido y la Bestia seguirá suelta.

Autor: elenasiles

En 2014 publiqué mi primer libro impreso "La Prueba". En 2019 publiqué La Guerrera Drager , en 2020 Piratas de Sagara y en 2021 Los Guardianes de Almas. Fui directora de YouAreWriter desde 2013 a 2019. He participado como autora en Renacer, Antología Benéfica (2020), en Invencibles, Una antología benéfica (2021) y en Antología Recuerdos de Tinta (2021). Además he coordinado, editado y publicado Antología Show Your Rare (2020) , Antología Sueños de Aire (2020) y Antología Criaturas de la Noche (2021) Mi email es: youarewriter.wordpress@hotmail.com Mi blog: www.elenasaavedrasiles.wordpress.com

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