La vecina de al lado cap 7 por Elizabeth Thor

Capítulo anterior: https://elenasilesbernal.wordpress.com/2015/08/07/la-vecina-de-al-lado-cap-6-por-elizabeth-thor/

Capítulo 7

Aquel día podría ser como cualquiera, solo una pequeña cosa cambia la rutina en la vida de Mara. Esta vez no iría a clase y se pasaría casi todo el día con Sam, ella quería llamarle así. Le costaba tanto y le parecía tan raro llamarle papá, ella solo le llamaba así delante de su madre para esconder su secreto. Aquel día harían un viaje en coche sin destino, donde las montañas y los montes verdes podrían perdonar lo que estaban haciendo. Comenzar desde cero en cualquier pueblo donde a nadie le importara sus vidas. La jovencita miraba a su alrededor, veía los pueblos que dejaban atrás en la carretera con una sonrisa. La mano de Sam fue acariciando lentamente su pelo y ella se lo agradecía mirándole a los ojos. Un cruce en la carretera y un camión que se cruzó en sus vidas. El coche no pudo frenar ya que no respondían los frenos y todo acabó con un fundido en negro, con el sonido de cristales y chatarra de fondo.
Algo había cambiado en la cabeza de Mara estaba demasiado callada tras el accidente, hacia días que había salido del hospital y le costaba olvidar el dolor que vio. Le costaba olvidar como se comenzó a arrastrar en la carretera intentando llegar hasta donde estaba el cuerpo de Sam. Descubriéndolo sin vida ante ella, sus gritos de dolor y sufrimiento bañaron el silencio de aquel lejano lugar. Había perdido el verdadero amor de su vida, había muerto delante suya y estaba cubierta por su sangre. Mara estaba encerrada en su habitación intentando olvidar el dolor que sentía, pero las lágrimas no la dejaban vivir en paz.
Sharon se tomaba el último café, estaba demasiado dolida para intentar pensar en otra cosa. Intentando quitar de en medio a su marido casi perdía a su querida hija, como pudo llegar tan lejos Mike. El del timbre se escuchó alguien esperaba tras la puerta, era Mike que, al entrar abrazo con fuerza a su querida Sharon, esta aparto su cara y no quiso sentir la piel de ese hombre contra la suya.

— ¿Qué te pasa Sharon? — preguntó Mike.
— Eres un monstruo casi matas también a Mara.
Mike sonrió, nadie podía suponer que la cría estaría en aquel coche junto a Sam, pero en el fondo la muerte de Mara no hubiera estado mal, no soportaba a los niños. No quería compartir su dinero con alguien más.
— Sharon maldita sea no te confundas…hice el pequeño arreglo en los frenos del coche de Sam, pero no sabía que Mara estaría en el coche…
Sharon se llevó las manos a la cara, estaba tan confundida por aquello. ¿Estuvo bien a ver hecho aquello? por el dinero y por tener una vida más intensa junto a Mike.
— ¿Mike está bien lo que hicimos?, ¿Cómo podré olvidar que yo ayude a matar a mi marido?

Mara estaba escuchando toda la conversación, tras la puerta de su cuarto. Se tenía que haber tomado su tranquilizante y a ver dormido. Pero la pastilla se quedó encima de su mesita y el vaso de agua estaba entre sus manos. Algo comenzó a estropearse en la mente de la joven, un gran trauma comenzaba a crecer provocándole la locura.
Apretó con fuerza el vaso rompiese en mil pedazos. Ellos le apartaron de Sam, del hombre que ella quería. Ellos eran culpables de todo. Miró su mano y vio como tenía un trozo de cristal clavado en su mano, era incapaz de sentir dolor ya que su corazón estaba demasiado amargado y no podía dejar de llorar. Sharon pudo regresar a casa tras un largo día en la fábrica, quería estar junto a su hija. Intentar convencerla que todo fue un accidente. Que la muerte de su padrastro fue un designo del destino y que lo más importante que ella estuviera viva.
Al entrar en la casa vio que su hija no estaba en su cuarto, la comenzó a llamar preocupada. Se dirigió al comedor y vio a Mara sentada en la mecedora, ella la miraba fijamente con una siniestra sonrisa en sus labios.

— Hola madre, ¿cómo ha ido en el trabajo? — Pregunto Mara — ¿Has llorado hoy por Sam?
— Por favor Mara vuelve a la cama el médico me dijo que tenías que descansar.
Mara se levantó lentamente y se dirige a su querida madre, sabía lo que le haría más daño, sabía que si desvelaba la verdad la destrozaría por dentro. Ella se paró delante de Sharon y sonrió:
— Pobrecilla Sharon no sabía que su difunto marido lo pasaba bien conmigo en la cama…era su niña cuanto tu dormías.
Mara se llevó la mano a la cara para intentar no soltar una carcajada, su mirada llena de locura plasmaba su extraño rostro:
— El me hizo una mujer, se acostó conmigo y yo le amaba…algo que tu jamás hiciste.
Sharon no pudo aguantar más y comenzó a llorar, no podía ser verdad lo que decía su hija. Eran las malditas pastillas y el accidente los que hablaban por la boca de su hija.
— Piensa una maldita cosa querida madre, nos encontraron en un maldito pueblo de las afueras… ¿sabes por qué? Para escapar de todos y comenzar de cero, él no te quería.

Sharon dio un tortazo a su hija para intentar que se callara, pero eso hizo que ella la mirara más fijamente y con más odio en sus venas. Mara la cogió de las manos y sonrió mientras un hilo de saliva corría por su boca

— Me hizo una mujer, manché mis sabanas cuando él me desvirgó. Me dijo que me deseaba y me regalo este colgante…yo era la mujer de su vida.

Sharon comenzó a gritar sin cesar, la verdad era tan dolorosa. Le dolía cada una de las palabras de su hija, esa chica no era el ser inocente que conocía. La mujer cerró los ojos sintiendo como algo se descomponía en su mente y se desplomó contra el suelo. Por su boca salía espuma el dolor se acabó cuando se rompió el ultimo hilo de su cordura. Dejándola como un ser vegetal, dejando atrás el dolor.

Mara se quedó por unos instantes mirándola, mirando curiosa su creación — ¿Madre estás ahí? — preguntó Mara — Lanzó un largo suspiro y cogió el teléfono, podría llamar al hospital, pero tenía otras ideas en mente — Mike soy Mara por favor sube mamá le pasa algo…corre por favor — dijo Mara al teléfono.
Mara miro en el cajón del mueble del comedor y vio allí la pistola de Sam, la guardaba para proteger a su ya destruida familia. Ella lo usaría para vengar su nombre. Sonó el timbre de la puerta y Mara fue abrir. Mara comenzó a interpretar a una jovencita asustada, para que Mike comenzara a dirigirse hacia la trampa. Ella le cogió de la mano y le acompaño hacia donde estaba su madre.
— Mike no sé qué le paso mamá, estoy muy asustada.
Mike al ver a Sharon tirada en el suelo intento ayudarla, pero era inútil. Era como un trozo de carne inmóvil que solo podía mover sus ojos, ese era su estado tras un fuerte shock.
— Maldita sea Sharon, ¿estás bien?
Una risita comenzó a sonar tras la espalda del hombre, al girarse vio como la adolescente no podía contener su risa:
— Es el castigo de mamá por haber conspirado para matar a Sam y tu Mike cual será tu castigo — dijo Mara.
— Cállate niñata…tú no sabes nada.
— Sé que mi madre engañaba a papá contigo y los dos conspirasteis para matarlo…sois unos asesinos.
Mike se levantó y cogió fuertemente de los brazos a Mara, se estaba empezando a enfurecer esa cría sabía demasiado

— Eres solo un maldito asesino un asqueroso cobarde, jamás estarás a la altura de Sam él era mejor que tu — dijo Mara.
Mike no soporto más lo que decía Mara y le dio un fuerte tortazo, ella cayó al suelo. La chica comenzó a ponerse nuevamente en pie, su labio no dejaba de sangrar.
— Un cobarde que es capaz de pegar a una niña, un maldito marica que no sabe hacer nada más que ser un estorbo y solo piensa en la próxima vez que follará— Le gritó Mara.
Mike furioso le dio otro nuevo golpe a Mara, ella esta vez no cayó al suelo y le apuntó con la pistola:
— Merecéis la muerte — dijo Mara.
Sin pensarlo dos veces Mara disparó a Mike en la rodilla, este cayó al suelo gritando de dolor. En pocos minutos se llenó de sangre el suelo del comedor:
— Maldita loca vendrá la policía y te meterá en la cárcel, en un asqueroso manicomio.
Mara comenzó a llorar mirando a Mike — Señor policía, este hombre entró en casa, me quise defender, pero me pegó sin cesar…— Mara se llevó las manos a la cara — Mamá me intentó defender, pero recibió un golpe y se quedó tirada en el suelo.
Mara miro sonriendo a Mike que se retorcía de dolor en el suelo:
— ¿Quién creerá la policía a un asqueroso como tú o a una cría que ha recibido una paliza…tu único testigo está en estado catatónico…

Mara veía el cuerpo sin vida de Mike tirado en el suelo, fue apartando lentamente sus pies al ver como el charco de sangre seguía creciendo. Miró su móvil y respiró profundamente. Llamaría a la policía e informaría del accidente. Que el borracho de Mike había caído por las escaleras…que ya no se interpondría en su nueva historia de amor. Sharon y Mike le quitaron todo lo que quería, pero no podrían hacer nada con los nuevos sentimientos que sentía por Xavier.

siguiente capítulo: https://elenasilesbernal.wordpress.com/2015/09/07/la-vecina-de-al-lado-cap-8-por-elena-siles

Autor: elizabeththor

naci en 1979, en viladecans un pequeño pueblo a las afueras de barcelona, me gusta escribir a unque no persigo poder publicar. prefiero el mundo del dibujo y del comic que es mi aficion.por otra parte me gusta que la gente le interese mis rarezas escritas

4 opiniones en “La vecina de al lado cap 7 por Elizabeth Thor”

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