La vecina de al lado cap 4 por Elizabeth Thor

Capitulo anterior: https://elenasilesbernal.wordpress.com/2015/06/28/la-vecina-de-al-lado-cap-3-por-elena-siles

 

Capítulo 4

Vera cogió su bolso, estaban pasando cosas tan extrañas en su vida. La vuelta de gente que ya no encajaban en su vida y un puzle que ya estaba completo ese era el problema. Picó al ascensor y vio que estaba estropeado, miro el reloj y lanzó un largo suspiro. Comenzó a bajar las escaleras para no llegar tarde a la cita. En el último piso se encontró con un hombre, extremadamente delgado y con la cabeza totalmente rapada. Llevaba unas muletas ya que tenía una pierna totalmente destrozada. Ese hombre se quedó mirando a Vera, ella sonrió y saludo al vecino:

— Hola soy la nueva vecina del ático — dijo Vera.
El hombre la cogió fuertemente del brazo y le miró a los ojos, Vera se asustó al sentir su fétido aliento en su cara — Hola soy Mike y le recomendaría que no abriera la puerta a su vecina, le recomendaría que se largara de su apartamento antes que todo vuelva a comenzar — dijo Mike.

Este levantó su mirada viendo desde el hueco de la escalera a Mara que estaba viendo todo lo que estaba sucediendo, Mike se asustó y soltó a Vera y con prisa abrió la puerta de su casa para esconderse. Sandra una joven de grandes ojos marrones, de grandes gafas y de rostro plagado de pecas. Lo vio todo, desde la mirilla. Pudo ver como la nueva vecina conocía al paranoico de Mike, pudo ver como este se asustó por culpa de a ver visto a una vieja amiga, era Mara. Sandra vio como una extrañada Vera se tocaba el brazo dolorido y miraba a su alrededor. Esta cogió aire y abrió la puerta de su casa. Miro a Vera y se acercó a ella preocupada por su brazo.

— ¿Se encuentra bien? — preguntó Sandra.
— Sí, sí que estoy bien — Vera señaló a la puerta de Mike — Ese hombre me cogió del brazo y me dijo cosas muy extrañas.
Sandra suspiro y recordó que Mike estaba peor desde que Mara le hizo la última visita y le rompió la pierna, se pudo escuchar sus gritos en todo el bloque.
— No se preocupe por Mike, no es peligroso solo le hace falta sus pastillas para centrarse ya verá que es una persona muy amable. Lamento que le haya asustado, él no es así.

Se escuchó un fuerte golpe como si alguien estuviera golpeando la barandilla desde alguna parte del bloque, eso hizo que Sandra bajara su mirada y abriera su puerta. Miró a su espalda y miró a Vera — Me llamo Sandra si necesita cualquier cosa yo — Sandra se quedó pensativa y no estaba bien meterse — Adiós….

Sandra cerró la puerta, sería mejor no meterse con los nuevos juguetes de Mara si no quería volver a sufrir. Se miró su mano y recordó como Mara se la rompió dedo a dedo.
Vera bajó el último piso y se dispuso a salir abriendo la puerta de la portería, por unos segundos se sintió observada. Miró a su alrededor viendo como tras una puerta medio abierta una anciana le miraba con miedo. Ella levantó su mano para intentar saludar, pero la mujer cerró la puerta. Respiró profundamente ante ese extraño encuentro con los nuevos vecinos. Vera se quedó allí en silencio, esperando en la cafetería. Miraba su reloj esperando que apareciera Martin. No dejaba de mirar su reloj y meditaba sus palabras, tenía que explicarle de una vez por todas que ya no le partencia. Pensaba que esos mensajes o llamadas nocturnas se habían acabado. Le dolió ver como Xavier se peleaba con él, le dolió ver que la única manera para escapar de sus celos era la violencia.
Quería tomar un café y luchar para que lo entendiera para siempre. Ella no le pertenecía ni le pertenecía a nadie, no era un trofeo. Quería que supiera que estaba con la persona que más amaba y su amor pasó como la parada de un tren.
Volvió a mirar su reloj esperando que el apareciera, su café se estaba quedando frio. Tragaba lentamente pensando que no estaría preparada para volver a ver esos ojos. Xavier pensaba que estaba en el cine con Mara.
Ultima hora de la noche, ningún sonido podía romper la tranquilidad que imperaba. Como cada noche Mike se quedó dormido delante del televisor, había perdido la cuenta de las cervezas que se había tomado. Tirado en el cochambroso sillón roncaba sin cesar, le rodeaba la suciedad y muchas botellas vacías de cervezas. Un sonido le despertó al abrir los ojos la vio allí delante suya. Mara le miró sonriendo, hacía tiempo que se había hecho copias de las llaves de sus vecinos. Era el fantasma que le despertaba por las noches y le enseñaba lo que no tenían que hacer, meterse en su vida.

— Mike, mi querido lisiado Mike me pareció que estabas asustando a mi nueva amiga — dijo Mara.
Mike sonrió al verla y negó con una sonrisa en sus labios:
— Se cómo eres cariño, lo más seguro que te has encaprichado de su marido, como pasó con Jack y Brenda — Mike cogió una cerveza y le dio un trago — Lo mismo que pasó con tu padrastro.
Mara se acercó a Mike y sonrió entre cruzando sus brazos — Eso lo dice el amante de mi madre, que me quiso encerrar en el manicomio y yo te lo agradecí dejándote casi lisiado…no hice un buen trabajo sigues respirando — dijo Mara.

Mara le señaló con un cuchillo y sonrió ya sabía lo que tenía que hacer, Mike tendría un pequeño accidente y nadie le molestaría más. Mike cogió una de las botellas vacías y se la tiró a Mara. Esta se apartó y vio cómo su víctima cogía las muletas, torpemente comenzó a correr.

— No corras Mike, soy Mara tu dulce vecina…solo quiero que te rompas el cuello cariño — dijo Mara.
Mike quitó el cerrojo de la puerta e intento salir de la casa, al salir a la escalera sintió como alguien le agarró fuertemente de la camisa. Al girarse sintió como Mara le ponía el cuchillo en el cuello — Venga hazlo quiero que todo el mundo sepa cómo es realmente Mara, hazlo maldita sea — dijo Mike.
Mara le miró a los ojos y sonrió:
— Yo no te mataré lo que te pasará es que sufrirás un accidente — dijo Mara.
Sin darse cuenta Mike estaba en el límite del primer escalón, un paso más y sufriría una caída que le rompería el cuello. Mara le soltó de la camisa y este calló por las escaleras rompiéndose todos los huesos. El pobre lisiado se rompió el cuello, dejando su cuerpo sin vida en la portería.
— Pobre Mike estaba tan borracho que cayó por las escaleras y se rompió el cuello — dijo Mara.

Mara miró hacia la puerta de Sandra, sabía muy bien que esta estaría viéndola todo desde su mirilla, que estaría muerta de miedo en su hogar. Sandra no podía dejar de llorar al ver visto como Mara había hecho aquello. No entendía como esa frágil criatura con la que estuvo estudiando en el instituto escondía tanta maldad. Mara comenzó a clavar su cuchillo en la puerta de Sandra — Sandra si hablas te juro que te cortaré en pedacitos me escuchas — dijo Mara.

Siguiente capítulo: https://elenasilesbernal.wordpress.com/2015/07/28/la-vecina-de-al-lado-cap-5-por-elena-siles

Autor: elizabeththor

naci en 1979, en viladecans un pequeño pueblo a las afueras de barcelona, me gusta escribir a unque no persigo poder publicar. prefiero el mundo del dibujo y del comic que es mi aficion.por otra parte me gusta que la gente le interese mis rarezas escritas

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