Ojos que no ven por Elena Siles

Fuente: https://everlastingapprentice.files.wordpress.com/

Es la calle San Juan se había producido un peligroso incendio. Los bomberos habían podido rescatar a todas las personas, supuestamente, del edificio en llamas. Se derrumbó parte del edificio dejándolo totalmente inaccesible desde fuera y dejando la puerta bloqueada a excepción de un hueco muy pequeño.  Entonces se escuchó un grito ¡Faltaba aún una persona por rescatar! Una niña rubia de 7 años gritaba asustada, era mi hermanan

-¡Mi hermana pequeña aún está  en el edificio!-grité yo, una chica rubia de unos 16 años que apareció corriendo en la escena del incendio. Levanté las manos a la cabeza. Corrí hasta un bombero y le miré seria con mis ojos azules-¡Hagan algo!- grité desesperada al ver la vida de mi hermana en peligro- ¡Mi hermana está atrapada ahí adentro! ¡Tienen que salvarla!

-Tranquilícese joven- me respondió el bombero- Yo quiero también salvarla, pero ninguno de mis hombres puede introducirse por ese hueco. Además cuando rompamos el cristal el fuego saldrá y les quemará.

-¡Yo lo haré!- dije decidida, el bombero intentó retenerme, pero de nada le sirvió; yo estaba decidida a intentar salvar a mi hermana. Cogí carrerilla y salté hacia el cristal, rompiéndolo con mi cuerpo y entrando en el edificio; pero tal y como había dicho el bombero, el fuego saltó a mi cara y me quemó los ojos. Sentía todo un dolor impresionante, pero a mi me daba igual, tenía que encontrar a mi hermana-¿Estrella?- dije gritando su nombre. Fui subiendo las escaleras hasta que por mi orientación creí estar en mi casa. No podía ver, aún así sabía que Estrella, mi hermana, estaba allí.-Te sacaré de aquí. Dime, ¿dónde estás?

-¡Aquí!- gritó ella- Estoy atrapada por el armario.

 Yo me dirigí indecisa hasta ella. Con las manos noté dónde estaba el armario y se lo quité de encima.

-Gracias. Vámonos de aquí, Dorotea. Tus ojos están sangrando.

– Lo sé hermana; tenía que salvarte- dije angustiada por mi dolor

Ella me cogió de la mano y me sacó del edificio-Ya estamos fuera- Sentí como me tumbaban en una camilla- Te van a llevar al hospital, te vas a curar, ¡ya lo verás!- Me pusieron una especie de mascarilla y todo se volvió nublado.

Al día siguiente desperté sobre saltada, no podía ver. Me toqué los ojos, me protegía una venda. En la habitación entró alguien, yo me puse nerviosa.

– Tranquila, soy el doctor. Tu hermana está aquí, estaba muy preocupada por ti- El doctor me dio la mano y me ayudó a bajar de la cama

– Tienes puesto el mismo vestido del otro día. La operación no ha salido bien, tus ojos no pueden ver, ni si quiera abrirlos, por eso te hemos puesto la venda.

-¡Dorotea, hermana!- dijo Estrella.

-Tú tipo de sangre, Dorotea, cero negativo, es muy poco común en los donantes. Lo siento, pero yo que usted no esperaría un rápida donación- dijo El doctor- le doy el alta, ahora mismo puede irse a casa; pero recomiendo reposo hasta mañana.

-Doctor, ¿y la venda?- dije asustada- ¿Podré quitármela alguna vez?

-Es obligatorio llevarla; sino podrías desangrarte si te la quitas. Buenas tardes-dijo el doctor retirándose.

Las hermanas García nos retiramos a nuestra nueva casa, decididas, afirmando el paso. Ambas rubias, de pelo lacio y largo y ojos azules, llevábamos el mismo tipo de vestido, yo lo llevaba blanco y Estrella siempre lo llevaba rojo.

Al día siguiente, me despertó un suave empujón, entendí que hoy era el día de conocer mi nuevo centro. Era un centro especializado para discapacitados. Estrella decía que me iba a gustar mis compañeros y mi tutora, mi hermana me acompañó hasta la puerta del aula y yo me serví de mi bastón para ir a mi pupitre. Cuando me senté oí como se cerraba la puerta, por lo que me imaginé que mi hermana ya se había ido al colegio.

– Chicos dibujadme algo que queráis hacer más tarde. Un proyecto, un plan…-dijo una voz femenina- Llamadme por mi nombre, Celia, si me necesitáis para algo, por favor no me llaméis profesora.

– Celia- dijo una voz masculina joven- ¿Me puedo sentar con la chica nueva?- Noté como se sentó a mi lado – Me llamo Gonzalo.

– Yo me llamo Dorotea. ¿Cómo eres?- dije tocándole la cara.

– Soy alto, tengo el pelo negro, los ojos verdes y 16 años. Soy manco, no tuve cuidado con una máquina de mi trabajo. Quería comprarme un teclado nuevo, porque yo tocaba el piano, una ironía, ¿no?

– Supongo que conoces ya mi historia de porqué soy ciega, dicen que me he hecho famosa- dije sonriente.

– Lo que hiciste tiene mérito Dorotea. Me gustaría que supieras que me agrada hablar contigo, ¿te puedo acompañar a tu casa y quedamos para otro día?- dijo Gonzalo.

– Claro que sí- le respondí. La campana sonó, la jornada había terminado. Gonzalo me ayudó a levantarme-Gracias, todo un caballero.

Nos fuimos juntos a mi casa, nos despistamos un poco por el camino porque ninguno de los dos sabía hacia dónde tenía que girar, pero nos dio igual. Cuando llegué a casa Estrella me estaba esperando, estaba con muy mala cara y me miraba preocupada.

– He de decirte algo- ella miró a Gonzalo- A solas.

– De acuerdo- Gonzalo, me acarició el rostro y me besó- Te recogeré esta tarde- Salió de la casa- Adiós mi ángel- gritó desde fuera.

– ¿Qué sucede?- dije ausente, pensando en el beso de Gonzalo.

– Céntrate, ésto es importante. Hace tan sólo unas horas fui al médico al notarme los primeros síntomas de la enfermedad de Canavan. Me han diagnosticado imposible curación; Dorotea. Moriré dentro de unos meses, de forma lenta y dolorosa.

Yo me tapé la boca con las manos y me derrumbé en la silla-No puede ser…-dije conmocionada. M
e fui corriendo a trompicones a mi habitación y empecé a llorar sangre *en mi cama.

Estrella acudió a mi lado- Sé todo lo que has hecho por mí, pero el destino me quería de una forma u otra. Siento que tuvieras que pagar un precio tan alto para un mismo final.

– Te equivocas, es la primera vez que soy feliz en mi vida, y el precio para serlo ha sido mi vista. Pero de qué sirve ver sino aprecias lo que está a tu alrededor, no Estrella; tú eres la que sale perdiendo, por eso lloro. Pierdo a la única persona que ha estado siempre conmigo, a la única persona que quiero, mi hermana pequeña. Te queda mucho por vivir…No es justo.

Estrella se sentó a mi lado- Sólo me quedan unos meses, los pasaremos juntas, nunca olvidarán nuestra historia, Dorotea.

Y los meses pasaron, de una forma divertida, pero demasiado rápido. Y seis meses después de la grave noticia me encontré el cuerpo de Estrella durmiendo en su cama, pero no respiraba. Una gota de sangre corrió por mi mejilla. Había una nota en su ropa. “Te dejo algo más que un hueco vacío, te dejo mis ojos para que puedas ver el mundo de otra forma. Sólo te pido, a cambio, que seas feliz. Te quiere Estrella”. Ese mismo sábado, fue el funeral y mi operación. Aquel día mi hermana desapareció de mi vida y pude ver al fin mi mundo; pero muchas veces cuando miró al cielo y pienso en todas las cosas terribles que he tenido que presenciar, deseo volver a tener ojos que no ven.

FIN

Autor: elenasiles

En 2014 publiqué mi primer libro impreso "La Prueba". En 2019 publiqué La Guerrera Drager , en 2020 Piratas de Sagara y en 2021 Los Guardianes de Almas. Fui directora de YouAreWriter desde 2013 a 2019. He participado como autora en Renacer, Antología Benéfica (2020), en Invencibles, Una antología benéfica (2021) y en Antología Recuerdos de Tinta (2021). Además he coordinado, editado y publicado Antología Show Your Rare (2020) , Antología Sueños de Aire (2020) y Antología Criaturas de la Noche (2021) Mi email es: youarewriter.wordpress@hotmail.com Mi blog: www.elenasaavedrasiles.wordpress.com

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: